El escándalo de los ‘Panama Papers’ que ha filtrado documentos del bufete panameño Mossack Fonseca y que ha dejado al descubierto los paraÃsos fiscales de muchos lÃderes polÃticos y otras personalidades está marcando la actualidad informativa estos dÃas.
El software que ha ayudado a filtrar esos documentos tan valiosos provenÃa de la compañÃa Nuix, con sede en Australia. Carl Barron, consultor senior de Nuix, nos ha contado información sobre cómo se ha desarrollado toda esta historia. La empresa, Nuix, tiene una fuerte relación con el International Consortium Investigate Journalists (ICIJ) desde hace más de cinco años, incluyendo una alianza con la corporación Australian Firepower contra el fraude. El ICIJ recomendó a Nuix al diario alemán Süddeutsche Zeitung (SZ), con el que han colaborado durante la investigación de los pagos de Panamá.
 “SZ nos consultó y trabajamos juntos en el hardware y los procesos de trabajoâ€, explicó Barron. “Nos involucramos con ambas partes, tanto con SZ como con el ICIJ. La investigación actual empezó en septiembre del año pasado, aunque no creo que los datos llegaran en un gran lote. Nos llevarÃa un dÃa y medio indexar los 11.5 millones de documentos de la colección de 2.6 terabytesâ€. Los datos recogidos por el ICIJ y el SZ contenÃan algunos retos en cuando a reconocimiento óptico de caracteres (OCR). “Eran datos electrónicos algunos de ellos, pero basados en documentos en papel. HabÃa una gran cantidad de correos electrónicos. En total, unos 11.5 millones de documentos y cerca de cinco millones de correos. HabÃa documentos PDF e imágenes que necesitaban el OCR para convertir el texto en formato electrónicoâ€, explicó Barron.
Indexación de documentos
Nuix se utilizó para indexar documentos, buscarlos e identificar las relaciones entre ellos. “Nuix es una potente herramienta de indexación que extrae textos y metadatos de los documentos, para luego poder hacer consultas muy simples o muy complejas o encontrar la relación entre nombres que aparecen en los documentos o los remitentes de otros correos electrónicosâ€, comentó Barron.
El proyecto empezó con una pequeña computadora y posteriormente SZ compró un servidor Windows para procesar los datos. El tamaño del volumen de datos era “bastante normal. No es una gran cantidad de datos pero entiendo que habÃa una gran cantidad de OCR por lo que el reto se convirtió en descubrir lo que era basura y lo que noâ€. Tras un despliegue inicial de consultorÃa en hardware y flujo de trabajo, SZ y el ICIJ estaban preparados para analizar el tesoro tras un firewall que mantuviera su trabajo en privado.
Para Barron, aún hay margen para futuras revelaciones cuando los periodistas e investigadores consigan añadir más criterios de búsqueda y encontrar nuevas relaciones entre los nombres y los datos.
-Computerworld España
