Mientras muchas empresas aceleran sus inversiones en inteligencia artificial (IA), el verdadero obstáculo para obtener resultados no siempre está en la tecnología, sino en la infraestructura con la que operan. Para Carlos Mattos, Chief Technology Officer (CTO) para Latinoamérica de GFT Technologies, mantener sistemas heredados representa uno de los costos menos visibles, pero más altos para cualquier organización.
“La conversación no debería centrarse únicamente en cuánto cuesta modernizar una empresa, sino en cuánto dinero pierde por no hacerlo”, afirma el directivo.
La preocupación no es menor. De acuerdo con la OCDE, la adopción de inteligencia artificial puede impulsar la productividad, reducir errores y optimizar el uso de recursos, pero muchas organizaciones aún enfrentan barreras relacionadas con infraestructura tecnológica, habilidades digitales y procesos internos.
El costo silencioso de los sistemas heredados
Para Mattos, muchas empresas siguen destinando millones de pesos al mantenimiento de plataformas desarrolladas hace décadas, lo que limita su capacidad para innovar.
“Cada proceso manual, cada sistema que no se comunica con otro y cada aplicación obsoleta representan tiempo perdido, mayores costos operativos y decisiones que tardan más de lo necesario.”
La magnitud del reto también se refleja en la adopción de IA. Según datos de Boston Consulting Group (BCG) citados por GFT, apenas 13% de las organizaciones utiliza agentes de inteligencia artificial dentro de sus procesos de negocio, lo que evidencia que la mayoría aún no logra integrar estas tecnologías a su operación diaria.
El problema no es la IA
Mattos explica que la mayoría de las organizaciones no fracasa por falta de herramientas, sino porque intenta implementar inteligencia artificial sobre plataformas que nunca fueron diseñadas para ello.
“Muchas empresas quieren correr antes de aprender a caminar. Incorporan IA, pero siguen dependiendo de procesos manuales y sistemas desconectados.”
El especialista considera que sectores como banca, seguros, manufactura y retail son algunos de los más afectados, ya que la operación depende de plataformas críticas cuya modernización se ha postergado durante años.
Modernizar genera valor
De acuerdo con el Banco Mundial, la inteligencia artificial tiene el potencial de abrir nuevos mercados, incrementar la productividad y acelerar el crecimiento económico; sin embargo, ese potencial depende de contar con infraestructura digital, capacidad de cómputo y talento especializado. Sin estos elementos, la adopción de IA difícilmente escala dentro de las organizaciones.
Para Mattos, ahí está la diferencia entre las empresas que obtienen resultados y las que únicamente realizan proyectos piloto.
“El mayor retorno de inversión no proviene de comprar una nueva herramienta de IA. Proviene de rediseñar procesos completos.”
De hecho, BCG documenta que las organizaciones que han escalado el uso de IA en funciones tecnológicas ya reportan mejoras de productividad de alrededor del 25%, con expectativas de alcanzar hasta 44% conforme maduren sus implementaciones. Asimismo, en proyectos de modernización tecnológica, la IA ha permitido reducir tareas que antes requerían miles de horas de trabajo manual a apenas unas centenas de horas.
La ventaja competitiva ya no está en comprar tecnología
Para el CTO de GFT Technologies, durante los próximos años las empresas no competirán por tener acceso a la mejor inteligencia artificial, sino por la velocidad con la que logren transformar su operación.
“La ventaja competitiva ya no depende únicamente de la tecnología que compras. Depende de qué tan rápido puedes modernizar tus sistemas, simplificar tus procesos y preparar a tu talento.”
Y concluye:
“El mayor costo para una empresa muchas veces no aparece en el presupuesto de TI. Está escondido en cada proceso lento, en cada sistema que ya no responde al negocio y en cada oportunidad que se pierde por no modernizarse.”
