Durante siete semanas del segundo semestre de 2026, el servicio de Ciberinteligencia de Amenazas de IQSEC documentó 116 víctimas y 101 filtraciones de información vinculadas a México, con actividad en 26 entidades federativas, 11 sectores económicos y 40 actores de amenaza. Seis de las filtraciones correspondieron específicamente a exposición de credenciales.
Los actores con mayor número de incidentes atribuidos durante el periodo fueron HackeroS, con 25, y Arcepah, con 17, seguidos por Exiliados (8) y Chronus (5).
Por entidad federativa, Michoacán registró ocho incidentes y Sinaloa siete. Estado de México, Guanajuato y San Luis Potosí registraron cuatro cada uno, mientras que Ciudad de México, Nuevo León, Querétaro, Tamaulipas y Veracruz contabilizaron tres respectivamente.
Por sector, gobierno concentró 61 incidentes, seguido por educación (24) y salud (15). También se observó actividad en servicios, sector financiero, industria, tecnología y logística/transporte.
En materia de ransomware, el monitoreo de IQSEC registró 10 eventos publicados por grupos de ransomware entre el 1 de julio y el 20 de agosto de 2026, atribuidos a cinco colectivos y con víctimas confirmadas en cuatro sectores.
Deadlock y Qilin registraron tres eventos cada uno; TheGentlemen, dos; y AiLock y ThreeAM, uno respectivamente. El sector manufacturero concentró la mayor parte de los casos documentados, con incidencia adicional en agricultura y producción de alimentos, servicios empresariales y comercio minorista.
Estas cifras corresponden al monitoreo propio de IQSEC durante un periodo específico y no deben interpretarse como estadísticas nacionales anuales. Permiten, sin embargo, observar la diversidad de actores, sectores y modalidades de ataque detectadas durante el periodo analizado.
De proteger sistemas a construir confianza digital
“La ciberseguridad dejó de ser exclusivamente un asunto tecnológico para convertirse en un factor estratégico para los negocios. La inteligencia artificial está cambiando la velocidad y sofisticación del fraude, y las empresas necesitan evolucionar de una lógica de protección reactiva hacia modelos capaces de anticipar y detener nuevas formas de suplantación de identidad. El reto ya no es sólo proteger información, sino construir confianza en cada interacción digital”, señaló Israel Quiroz, fundador de IQSEC.
Para IQSEC, este escenario obliga a las organizaciones a revisar no solamente cómo protegen su infraestructura, sino también cómo verifican identidades y determinan si una interacción digital es legítima.
“El siguiente capítulo de la transformación digital estará marcado por la capacidad de las organizaciones para construir confianza digital sin generar fricción para usuarios y clientes”, agregó Israel Quiroz.
