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Cumple 25 años el código de barras en México

Un cuarto de siglo cumple en México el código de barras, tecnología con la que cuentan el 98% de los productos en el país, según GS1 México.

 

Miguel Ángel Peralta, director general de GS1 México, dijo que el código de barras revolucionó la manera de hacer negocios entre clientes y proveedores, cambió la forma de realizar diversos procesos comerciales, continua facilitando la comunicación y se ha convertido en el pilar del comercio formal nacional.

 

El código de barras o código de producto es una tecnología que viene de finales de los años 50 en Estados Unidos, que fue llevada a los supermercados hasta 1972, con la finalidad de tener un mayor control de la información y conocer el desplazamiento de los productos. Paralelamente en Europa, también establecían el código de barras para la identificación de artículos y transacciones comerciales. En México, un grupo de 18 empresarios (nueve cadenas y nueve fabricantes) establecieron el uso de esta tecnología en 1986, con el objetivo de disminuir el tiempo en las cajas registradoras y dejar de etiquetar los artículos de manera individual en el punto de venta; y dando nacimiento a la Asociación Mexicana del Código de Producto (AMECOP), como organismo empresarial sin fines de lucro.

 

El primer producto con código de barras en México fue un jabón llamado Don

Máximo y a pesar de que había un crecimiento importante entre 300 y 400 asociados de AMECOP a cuatro años de su fundación, la masificación de la herramienta se detuvo entre los fabricantes al no contar con ningún establecimiento o tienda que leyera dichos códigos.

 

Por su parte, las cadenas de autoservicio no implementaban la tecnología porque no tenían los suficientes productos codificados  para que fuera una inversión rentable. Finalmente, en 1990 las tiendas del sector detallista se comprometen a tener al menos una tienda habilitada con lector de código de barras para el siguiente año y como consecuencia los proveedores multinacionales y las Pyme implementarían la herramienta. A través de esta iniciativa, en 1991 se da el boom en la adopción del código de barras y para septiembre de 1992 ya era un movimiento mucho más importante.

 

“Gracias al código de barras, hoy podemos tener información de valor y estructurada de los productos desde cualquier punto de la cadena de suministro. Incluso, permite conocer el desplazamiento que tuvo un artículo en una hora específica y en una tienda determinada, datos que facilitan la planeación del resurtido, la entrega, la logística, entre otras actividades. Hoy se estima que a nivel mundial se realizan  5 mil millones de lecturas de Códigos de Barras por día” destacó Miguel Ángel Peralta.

 

El futuro del Código de Barras

 

Posteriormente, al identificar nuevas herramientas de negocio para las empresas como el Intercambio Electrónico de Datos (EDI), AMECOP se transforma en 1997 en la Asociación Mexicana de Estándares de Comercio Electrónico (AMECE) y fortalece su oferta de productos y servicios al incluir herramientas como el Catálogo Electrónico de Productos y Comunicaciones Electrónicas como el Aviso de Embarque, Orden de Compra, Aviso de Recepción de Mercancía y la Factura Electrónica, entre otros. En 2010, la AMECE evoluciona a GS1 México con el respaldo de GS1 Global, organismo con presencia en más de 145 países y más de 2 millones de empresas usuarias.

 

GS1 México es el organismo encargado de asignar a las empresas el código de barras de manera estándar para identificar un producto de manera única e inequívoca en México, Sudáfrica, China, España, Brasil o en cualquier parte del mundo. El Sistema de Identificación GS1 cubre diversas áreas, en las cuales se incluyen la identificación y codificación de artículos comerciales, unidades de expedición o corrugados, bienes o activos, identificación de servicios, y ubicaciones a través del código de barras; lo que permite hablar un mismo idioma y facilitar las operaciones en el ciclo comercial.

 

“En los próximos años seguiremos viendo al código de barras como una pieza fundamental al seguir siendo la huella digital del producto, y con su proyección al comercio móvil podremos escanear los códigos del producto tradicionales y bidimensionales con el celular y dispositivos móviles para obtener información adicional, con lo cual vendrá un renacimiento del interés de las empresas para aprovechar sus beneficios”, concluyó Miguel Ángel Peralta.

 

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