México atraviesa una etapa de alta variabilidad meteorológica, con ciclones tropicales, frentes fríos y episodios de calor. Esta combinación obliga a las empresas con infraestructura crítica a responder a escenarios térmicos cada vez más variables, particularmente en instalaciones donde los sistemas de aire acondicionado y ventilación (HVAC) desempeñan un papel clave para mantener condiciones ambientales estables y garantizar la continuidad de los servicios digitales.
La perspectiva para los próximos meses refuerza este escenario. Para la temporada 2026-2027, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) pronostica el ingreso de 56 frentes fríos al país, seis más que el promedio climatológico de 1990-2020, de 50 sistemas. Para octubre se prevé el ingreso de siete. Este dato anticipa una temporada en la que las instalaciones tendrán que enfrentar cambios frecuentes entre condiciones de calor, lluvia y descensos de temperatura.
Para los centros de datos, estas variaciones no son únicamente una cuestión climática. Tanto el calor como el frío extremo pueden representar un desafío para instalaciones que requieren condiciones ambientales controladas. Mientras las altas temperaturas incrementan las necesidades de enfriamiento, los descensos pronunciados también hacen necesario mantener bajo control las condiciones del entorno para evitar afectaciones en el funcionamiento de los equipos.
Continuidad de los centros de datos también depende de su capacidad de enfriamiento
Datos de Uptime Institute Global Data Center Survey 2024 señalan que 13% de las interrupciones en centros de datos tuvieron como causa principal los sistemas HVAC. Esto plantea una cuestión de continuidad, porque además de asegurar que la infraestructura funcione en condiciones normales, también es necesario saber con qué capacidad se cuenta cuando un equipo requiere mantenimiento, ocurre una falla o aumentan las necesidades de operación.
“Por ello, prever capacidad adicional de enfriamiento puede ayudar a las empresas a mantener sus servicios disponibles ante distintos escenarios. Contar con un margen de respuesta permite enfrentar reducciones temporales de capacidad sin comprometer lo servicios críticos ni trasladar un problema de infraestructura a la operación de TI”, señaló Enrique Tello, director general de Trane México.
Una falla inesperada es uno de los escenarios más evidentes, pero no el único. El directivo señaló que los sistemas HVAC requieren mantenimiento, sustitución de componentes y trabajos que, en determinados casos, pueden implicar retirar temporalmente parte de los equipos de servicio.
Para un centro de datos, esto significa enfrentar periodos en los que una parte de su capacidad de enfriamiento no esté disponible. La capacidad de respuesta durante estos periodos puede marcar la diferencia entre realizar una intervención programada sin afectar la operación o enfrentar restricciones que comprometan la disponibilidad de los servicios.
El crecimiento de la infraestructura tecnológica plantea otro reto. A medida que una empresa incorpora nuevos equipos, aumenta su capacidad de cómputo o concentra más tecnología en determinados espacios, también pueden crecer las necesidades de enfriamiento. “Trasladado al entorno de TI, el desafío aparece cuando la infraestructura tecnológica crece antes de que la capacidad de enfriamiento pueda ampliarse en la misma proporción”, explicó Tello.
Respaldo temporal ayuda a mantener la continuidad
Ante estos escenarios, Tello indicó que los sistemas HVAC de instalaciones críticas deben considerar no solo las necesidades habituales de operación, sino también qué alternativas existen cuando parte de la infraestructura deja de estar disponible. Una de ellas es la incorporación de capacidad temporal de enfriamiento dentro de los planes de continuidad.
Esta alternativa puede utilizarse mientras se repara un equipo, durante un mantenimiento programado, en la sustitución de infraestructura o mientras entra en operación nueva capacidad permanente. También puede funcionar como una medida de protección y mitigación ante situaciones en las que las condiciones ambientales representen un riesgo para la operación de los equipos.
“Su principal beneficio es conservar las condiciones necesarias para los servicios críticos cuando parte del sistema pierde disponibilidad y reducir el riesgo de que una disminución temporal de enfriamiento termine afectando los componentes de TI”, señaló el experto de Trane México.
La continuidad de un centro de datos suele asociarse con redundancia eléctrica, conectividad, respaldo de información y recuperación ante desastres; sin embargo, el enfriamiento debe formar parte de esa misma estrategia.
Anticipar esos escenarios significa determinar qué servicios no pueden quedar expuestos, cuánto tiempo podría operar la instalación con capacidad reducida y qué alternativas existen si la infraestructura principal de enfriamiento deja de cubrir la demanda.
