El panorama digital que una vez dominó Twitter ha cambiado para siempre. Si la compra de la plataforma por Elon Musk marcó el inicio de una era de incertidumbre, la emergencia de nuevos competidores como Bluesky y Bitchat ha pulverizado el mapa de la comunicación en lÃnea. Ya no existe un solo foro donde se dicte la conversación; ahora, los debates se dispersan en múltiples plataformas, creando un desafÃo sin precedentes para quienes buscan influir en la opinión pública.
Las plataformas de mensajerÃa, que en sus inicios se limitaban a intercambiar textos en sistemas como Hotmail Messenger o ICQ, evolucionaron rápidamente. La adopción masiva del teléfono celular con acceso a internet impulsó su crecimiento, y por tanto el auge de las redes sociales. Estas plataformas, que nos sirvieron para comunicar ideas y eludir a los medios tradicionales, construyeron “islas” de personas con ideas comunes, pero cerraron el debate y la construcción de nuevas ideas.
Este mapa de redes se transformó con la compra de Twitter, ahora llamado X, por Elon Musk. La llegada de nuevos competidores reconfiguró el ecosistema digital. Uno de ellos, Truth Social de Donald Trump, aunque solo atrae a sus seguidores, evidencia el deseo de crear espacios propios. Sin embargo, otras alternativas como Bluesky han captado a más de 30 millones de usuarios de Twitter. Bluesky destaca por permitir a los usuarios elegir sus propios ‘feeds’ y algoritmos, fomentando la creación de comunidades más autónomas y descentralizadas. Este modelo se opone al tradicional mensaje unilateral de X.
Por otro lado, Jack Dorsey, ex fundador de Twitter, lanzó una nueva red: Bitchat. No requiere internet, ya que el intercambio de mensajes se realiza exclusivamente por Bluetooth. Esto abre la posibilidad de tener chats “locales”, más cercanos y privados, sin cuentas ni servidores. Bitchat es una herramienta imprescindible para situaciones de emergencia, como terremotos o huracanes donde se interrumpe la red. Además, si bien puede favorecer la comunicación familiar y organizacional, también plantea el riesgo de facilitar la coordinación del crimen organizado.
Aunque BitChat y Bluesky no representan una amenaza directa para los más de 300 millones de usuarios de X, sà que fragmentan el espacio digital. En este nuevo mapa, será difÃcil medir el impacto de un tuit cuando la conversación sobre un desastre natural también ocurre simultáneamente en Bluesky, o en chats locales de Bitchat. La conversación se diversifica aún más con la influencia de Facebook, Instagram y Telegram.
En este nuevo ecosistema digital, la idea de un mensaje único que tenga impacto es una ilusión del pasado. La dispersión de los usuarios en plataformas especializadas como Bluesky, o en redes de proximidad como Bitchat, obliga a repensar las estrategias de comunicación. El verdadero impacto ya no se mide por la cantidad de reenvios, sino por la capacidad de navegar entre estas “islas” digitales y comprender que la conversación, hoy más que nunca, es un mosaico de voces que resuenan en múltiples espacios.
El autor de la columna Tecnogobâ€, Rodrigo Sandoval Almazán, es Profesor de Tiempo Completo SNI Nivel 2 de la Universidad Autónoma del Estado de México. Lo puede contactar en tecnogob@pm.me y en la cuenta de Threads @horus72.
