México convive permanentemente con el riesgo sísmico. El sismo de magnitud 7.4 ocurrido el pasado 17 de julio en Ciudad Hidalgo, Chiapas, volvió a colocar en la agenda la prevención y la resiliencia de infraestructura.
Para empresas e infraestructura crítica, un sismo puede afectar instalaciones, equipos, cadenas de suministro y procesos productivos. La tecnología permite transformar información sísmica en decisiones y acciones de protección en cuestión de segundos.
“México cuenta con una experiencia importante en monitoreo y alerta sísmica. El siguiente paso consiste en convertir cada vez más rápido esa información en acciones de protección, desde activar protocolos hasta detener procesos industriales o proteger infraestructura crítica”, indicó Jocelyn Vargas, CEO de Vase Sísmica.
La inteligencia artificial no predice terremotos. No existe un método científicamente comprobado que permita anticipar con exactitud la fecha, hora, ubicación y magnitud de un sismo. Su valor está en complementar sistemas existentes como SASMEX, procesando señales, identificando patrones y analizando datos en tiempo real.
Para las organizaciones, la oportunidad está en conectar esta información con protocolos previamente establecidos. Una alerta puede activar procedimientos de seguridad, detener equipos, cerrar válvulas o proteger sistemas críticos, reduciendo riesgos para personas y operaciones.
Otra aplicación es el monitoreo estructural. Mediante acelerómetros y otros sensores es posible conocer cómo respondieron hospitales, plantas industriales, edificios, puentes o presas durante un sismo. Esta información ayuda a priorizar inspecciones y recursos.
“Después de un sismo importante, una empresa necesita saber qué instalaciones deben revisarse primero. Contar con información instrumental permite tomar decisiones con mayor evidencia y acelerar la respuesta”, agregó Vargas.
La resiliencia sísmica requiere integrar sensores, análisis de datos, infraestructura segura, protocolos, capacitación.
“La pregunta no es cuándo volverá a temblar en México, sino qué podemos hacer hoy para estar mejor preparados. La inteligencia artificial puede ser parte de esa respuesta, siempre dentro de una estrategia integral de prevención y resiliencia”, concluyó Vargas.
