La inteligencia artificial avanza más rápido que la preparación de muchas empresas. El reporte sobre el Estado de la Estrategia de Aplicaciones 2026 de F5 señala que 78% de las organizaciones ya ejecuta inferencia de IA por cuenta propia y utiliza, en promedio, siete modelos.
De manera que reto ya no consiste únicamente en elegir un modelo, sino en controlar la ruta de inferencia, que incluyen los datos, la identidad, las aplicaciones, las herramientas, el enrutamiento y las políticas que intervienen entre la solicitud del usuario y la respuesta de la IA.
Ante este escenario, los directivos deberían replantear cuatro ideas:
- “Todo depende del modelo”.
En efecto, los modelos pueden cambiar. La verdadera ventaja está en contar con una infraestructura flexible que permita incorporar, combinar o sustituir modelos sin reconstruir toda la operación.
- “Si el piloto funciona, llevarlo a producción será sencillo”.
El 93% de las organizaciones opera en múltiples nubes y 52% ya orquesta varios modelos. La producción exige controlar confiabilidad, agentes, credenciales, datos y permisos.
- “Seguridad, rendimiento y gobierno son asuntos separados”.
En la IA están directamente relacionados. De hecho, aspectos como la autenticación, protección y gobierno de datos también impactan costos y desempeño. Por ello, la seguridad debe incorporarse desde el diseño.
- “Más herramientas resolverán la complejidad”.
Cuando una arquitectura se vuelve complicada, lo más común es agregar herramientas para resolver la situación: una para APIs, otra para seguridad o gobernanza, otra para los modelos de IA, etc. El problema es que cada nueva solución puede crear también otra integración, otra política que administrar y otro punto donde algo puede fallar. La solución no es tener menos capacidades, sino contar con un punto común para aplicar las políticas, independientemente del modelo o entorno que esté detrás.
Cuatro preguntas que todo director debería hacer
A medida que las empresas avanzan hacia una IA más autónoma, propongo comenzar con cuatro preguntas muy concretas: ¿cuántos modelos tenemos?, ¿qué tan confiables son nuestras cadenas de agentes?, ¿dónde aplicamos las políticas de IA? y ¿quién controla el impacto de seguridad y gobierno en el desempeño? Si las respuestas son aproximaciones, no es una mala noticia. Lo importante es descubrirlo antes de que exista un incidente.
Mi recomendación es auditar la ruta de inferencia de la organización ahora, no después.
Las organizaciones que lideren esta nueva etapa no serán necesariamente las que utilicen más inteligencia artificial, sino las que puedan explicar, con precisión, qué sucede entre un prompt y una respuesta, qué datos intervienen, qué controles existen y quién tiene el control de cada paso.
La IA ya está dentro de las empresas. El siguiente desafío es aprender a gobernarla.
–Kunal Anand, Director de Producto de F5
*Kunal Anand tiene una amplia trayectoria de innovación y experiencia técnica, y ha ocupado cargos liderando equipos de seguridad, datos, tecnología e ingeniería en Gravity, MySpace y el NASA Jet Propulsion Lab.
