Durante los últimos años, el comercio electrónico ha evolucionado a un ritmo acelerado. Lo que comenzó como una oportunidad para ampliar el alcance de los negocios se ha convertido en un ecosistema cada vez más complejo, donde los consumidores no solo buscan acceder a productos de cualquier parte del mundo, sino también recibirlos en el menor tiempo posible.
Dos tendencias están redefiniendo esta realidad es el crecimiento del cross-border ecommerce y el auge del quick commerce. El primero se refiere a la venta de productos o servicios a consumidores ubicados en otros países a través de canales digitales, mientras que el segundo responde a la creciente demanda de entregas cada vez más rápidas, incluso en cuestión de horas o minutos.
Impulsados por la digitalización del consumo, la expansión de los marketplaces y una mayor adopción del comercio electrónico, tanto el cross-border ecommerce como el quick commerce han cobrado relevancia en los últimos años. En México, esta convergencia resulta especialmente relevante debido al crecimiento sostenido del ecommerce y a su posición como uno de los mercados digitales más importantes de América Latina, pero también se ha convertido en un gran desafío para empresas y negocios.
“Lo que estamos viendo es que las expectativas creadas por el quick commerce ya están impactando al comercio internacional. El consumidor espera la misma visibilidad, control y flexibilidad en una compra internacional que en una entrega local. Además de la velocidad, también exige transparencia sobre el costo total de su compra, evitando cargos inesperados por impuestos o aranceles al momento de la entrega. El reto para las empresas es crecer globalmente sin comprometer la experiencia del cliente, y eso solo es posible a través de tecnología, automatización y una mayor conectividad logística”, señaló Raymundo Garza Belden, Co-fundador y CEO de Envia.com.
Para responder a este desafío, las compañías están apostando por plataformas tecnológicas que centralizan sus operaciones logísticas y les permiten gestionar envíos nacionales e internacionales desde un mismo ecosistema. La integración de múltiples transportistas, canales de venta y herramientas de automatización facilita seleccionar la mejor opción de entrega según el destino, el costo y el tiempo requerido.
Además, la disponibilidad de distintas alternativas logísticas, desde servicios internacionales hasta opciones de hyper delivery capaces de concretar envíos en menos de 45 minutos en determinadas zonas urbanas, permite que las empresas diseñen estrategias de distribución acordes con las necesidades de cada mercado, equilibrando velocidad, costo y nivel de servicio.
De esta manera, la logística ha dejado de ser únicamente una etapa posterior a la venta para convertirse en un elemento estratégico que impacta directamente en la experiencia del cliente, la competitividad del negocio y las oportunidades de crecimiento en nuevos mercados. En este escenario, ofrecer mayor visibilidad sobre los tiempos de entrega y los costos asociados a una compra internacional se ha convertido en un factor clave para fortalecer la confianza del consumidor e impulsar la recompra.
