La gestión de los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés) está dejando de ser un componente secundario de las estrategias corporativas para convertirse en una prioridad de inversión y gestión de riesgos. De acuerdo con el ESG Assurance Maturity Index, ocho de cada 10 empresas en México y Centroamérica ya cuentan con un presupuesto anual destinado a temas ESG. Este cambio refleja una mayor presión para que las organizaciones no solo implementen acciones de sostenibilidad, sino que también puedan generar, organizar y demostrar información confiable sobre sus avances.
Según ZYGHT, sectores como la minería, energía, manufactura, construcción y logística concentran buena parte de esta transformación, debido a la magnitud de sus operaciones y a la exposición que tienen a riesgos ambientales, sociales y regulatorios. Para estas industrias, medir y documentar su desempeño ESG se vuelve cada vez más relevante para mantener el acceso a mercados, financiamiento y cadenas globales de suministro.
“Las empresas están pasando de gestionar la sostenibilidad como un conjunto de iniciativas aisladas a entenderla como un proceso que necesita datos confiables y trazables. Cuando la información ambiental, social y de gobernanza se encuentra dispersa entre distintas áreas, aumenta la dificultad para consolidarla, validarla y responder ante auditorías o requerimientos externos. Por eso, la capacidad de generar reportes respaldados por evidencia se está convirtiendo en un elemento clave para la gestión empresarial”, señaló Liliana Luna, representante de Desarrollo de Negocios en México y Centroamérica para ZYGHT.
Sin embargo, el avance en materia de reportabilidad todavía enfrenta importantes retos. De acuerdo con el mismo informe citado anteriormente, 76% de las empresas mexicanas se encuentra en etapas tempranas o intermedias de madurez en aseguramiento ESG, mientras que solo 5% cuenta con objetivos de sostenibilidad incorporados en todas sus funciones operativas.
Uno de los principales retos para las empresas está en convertir sus acciones en información confiable y fácil de verificar. La dispersión de datos entre distintas áreas, los procesos manuales y la falta de trazabilidad pueden dificultar la consolidación de indicadores y aumentar el riesgo de inconsistencias al momento de reportarlos.
Para avanzar hacia una reportabilidad más sólida, ZYGHT recomienda a las empresas considerar algunas acciones clave:
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Centralizar la información: reunir los indicadores ambientales, sociales y de seguridad en un mismo sistema para evitar datos dispersos entre distintas áreas.
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Dar trazabilidad a los indicadores: asociar cada registro con evidencia que permita validar su origen y facilitar procesos de auditoría o revisión.
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Estandarizar la medición: establecer criterios comunes para recopilar y comparar indicadores entre unidades, operaciones, contratistas y proveedores.
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Monitorear los avances: utilizar herramientas de análisis y dashboards que permitan identificar desviaciones y dar seguimiento a los principales indicadores ESG.
“Contar con información confiable permite a las empresas tener una visión más clara de lo que ocurre en sus operaciones y tomar decisiones con mayor respaldo. La reportabilidad no debería entenderse únicamente como una exigencia de cumplimiento, sino como una herramienta para identificar riesgos, detectar oportunidades de mejora y demostrar con evidencia el avance de la organización”, añadió Luna.
La gestión ESG se consolida como una herramienta de prevención y competitividad, además de un mecanismo de cumplimiento. En enero de 2026, la Profepa impuso una multa superior a los $83 millones de pesos a una compañía por afectaciones ambientales. Contar con información trazable y verificable permite a las empresas demostrar sus avances, anticipar riesgos y fortalecer su operación.
