Nadie quiere creer que somos vÃctimas de una estafa de phishing. Sin embargo, según el informe de investigación de violación de datos de Verizon, el 30% de los correos electrónicos de phishing se abren, lo que explica la popularidad de este ataque. Simplemente funciona. Aun asÃ, existen maneras de identificar este cibercrimen.
Esperar lo inesperado. Un informe de Wombat Security publicó que estos ataques estaban disfrazados como “algo que un empleado esperabaâ€, es decir, un documento de recursos humanos, una confirmación de envÃo o una solicitud para cambiar contraseña que parecÃa venir del área de TI. Por ello es recomendable, si viene al caso, confirmar con los departamentos concretos si esos correos electrónicos son legÃtimos.
Comprobar la identidad. Hay que tener cuidado si se recibe un mensaje de correo electrónico o incluso un mensaje instantáneo de alguien que no se conoce para iniciar sesión en una página web, especialmente si esa persona pide que se renuncie a una contraseña o número de seguridad social. Las compañÃas legÃtimas nunca piden este tipo de información vÃa mensaje o email. Un ejemplo claro es que un banco nunca pedirÃa a ningún cliente su número de cuenta o de tarjeta de crédito ya que se trata de información que ya tiene.
No hacer clic en enlaces desconocidos. Normalmente, las estafas de phishing intentan convencer a las vÃctimas de que proporcionen sus nombres de usuario y contraseñas para que puedan acceder a sus cuentas online. A partir de ahÃ, pueden vaciar sus cuentas bancarias, realizar cargos no autorizados en sus tarjetas de crédito, robar datos, leer su correo electrónico, etc.
A menudo, incluirán URL incrustadas que los llevarán a un sitio diferente. A primera vista, estas URL pueden parecer perfectamente válidas, pero si coloca el cursor sobre la URL, normalmente puede ver el hipervÃnculo real. Si la dirección de hipervÃnculo es diferente de lo que se muestra, probablemente es un intento de phishing y no se debe hacer clic.
Mala ortografÃa y gramática. Es altamente improbable que un departamento de comunicaciones corporativas envÃe mensajes a su base de clientes con errores de ortografÃa, gramática, edición y revisión. Si el correo electrónico que se recibe está plagado de estos errores, es una estafa.
También hay que ser escéptico de los saludos genéricos como “Estimado cliente” o “Estimado miembro”. Éstos deben levantar sospecha porque la mayorÃa de las compañÃas utilizarÃan un nombre concreto en sus saludos del email.
Amenazas. “Se requiere acción urgenteâ€, “su cuenta estará cerradaâ€, “su cuenta ha sido comprometidaâ€. Estas tácticas de intimidación aprovechan la ansiedad y preocupación de las vÃctimas para que proporcionen su información personal. No hay que dudar en llamar a la institución financiera o empresa concreta para confirmar.Â
