El marketing atraviesa una transformación sin precedentes: la inteligencia artificial ya no es solo una herramienta, sino un nuevo interlocutor entre las marcas y los consumidores. Ante este cambio estructural, LLYC, firma global de Marketing y Corporate Affairs, da lugar a un concepto emergente denominado “Machine Marketingâ€, donde las compañÃas deben diseñar estrategias no solo para personas, sino también para algoritmos.
De acuerdo con estudios recientes:
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El 60% de los consumidores ya utiliza IA en su experiencia de compra, según Capgemini
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Uno de cada cinco clientes cambia de decisión tras consultar con una IA, de acuerdo con la iniciativa de IA generativa del MIT publicada en Science.
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Los visitantes que llegan a un sitio a través de búsquedas mediadas por IA se convierten 23 veces más que aquellos provenientes del SEO orgánico clásico.
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70% de los esfuerzos de marketing online y offline pasan desapercibidos por los procesos de entrenamiento y recomendación de los motores de LLMs
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Google AI Overviews superó los 1,500 millones de usuarios mensuales en el primer trimestre de 2025, equivalente al 26.6% de los usuarios de internet global.
La transición actual de internet recuerda a los grandes hitos de la comunicación: del marketing tradicional del siglo XX, al socio-digital entre 2000 y 2024, y ahora al marketing para IA. Los modelos conversacionales se han convertido en la puerta de entrada a la información, desplazando poco a poco a los canales tradicionales de búsqueda.
“Durante más de dos décadas, los motores de búsqueda como Google o Bing, canalizaron el tráfico hacia los sitios web. Hoy estamos entrando en una lógica de ‘respuesta directa’, donde los modelos conversacionales median la información y entregan respuestas inmediatas a los usuariosâ€, explicó Federico Isuani, Partner and Marketing Solutions Americas Lead.
Un dato lo ilustra con claridad: las reseñas generales o respuestas generadas por los motores de búsqueda, han reducido los clics a sitios web en casi un 35%. Esto implica que gran parte del esfuerzo invertido por las empresas en sitios web o publicidad online no llega al consumidor porque la IA sintetiza la información antes de que alguien visite la fuente.
Esto significa que:
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Ya no importa solo lo que la marca diga de sà misma.
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Lo determinante es lo que la IA diga de la marca.
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La interpretación algorÃtmica se convierte en portavoz no autorizado de las compañÃas.
No se trata de reemplazar lo que ya existe, sino de complementarlo. El reto para las marcas es aprender a hablar dos idiomas al mismo tiempo: el del consumidor y el de la máquina.
La inteligencia artificial no solo altera la forma de comunicar, sino que atraviesa toda la cadena de valor: desde el descubrimiento, pasando por la interacción con clientes mediante agentes conversacionales, hasta el monitoreo de conversaciones y la optimización de operaciones de marketing
La clave, coinciden expertos, no está en la tecnologÃa en sÃ, sino en el contenido que se proporciona a la IA: datos confiables, mensajes consistentes y narrativas alineadas con la identidad de la marca.
“Estamos ante una disrupción comparable a la llegada de internet o de las redes sociales. La diferencia es que, esta vez, las máquinas tienen la capacidad de convertirse en portavoces de nuestras marcas sin pedirnos permiso. Por eso, las compañÃas deben aprender a gestionar no solo lo que comunican a las personas, sino también lo que aprenden los algoritmos de ellasâ€, señaló Federico.
La irrupción de la IA marca un antes y un después para el marketing. Las empresas que no adapten su estrategia a este nuevo escenario corren el riesgo de quedar invisibles para los consumidores, porque la IA no hablará de ellas o lo hará con base en información incompleta o negativa.
