En México y Latinoamérica, las autoridades enfrentan el reto de modernizar sus estrategias de seguridad mientras responden a una creciente demanda ciudadana de rendición de cuentas. Un análisis de Genetec identifica que el núcleo del desafío reside en equilibrar la efectividad de las investigaciones con la transparencia en el uso de nuevas tecnologías, especialmente cuando la divulgación de ciertos métodos podría comprometer la seguridad pública.
Esta necesidad de apertura es respaldada por datos de la OCDE (2025), que señalan que solo el 44% de los latinoamericanos confía plenamente en las instituciones policiales. No obstante, se observa una correlación directa: a mayor claridad en los procesos jurídicos e investigativos, los niveles de confianza tienden a fortalecerse.
El desafío de la comunicación estratégica
Las corporaciones operan bajo una presión bidireccional: satisfacer las expectativas sociales y proteger información sensible. Muchas técnicas de investigación deben permanecer confidenciales para no otorgar ventajas a la criminalidad; sin embargo, el uso de términos ambiguos como “técnicas de investigación” suele percibirse como opacidad. El reto actual es explicar el propósito y valor de las herramientas tecnológicas sin exponer detalles tácticos que anulen su eficacia.
La percepción pública sobre sistemas como el reconocimiento de placas o la videovigilancia depende, en gran medida, de cómo se presentan. Mientras que herramientas como el reconocimiento facial son aceptadas para localizar fugitivos, generan rechazo si se perciben como mecanismos de monitoreo indiscriminado sin controles claros.
Ciberseguridad como pilar de confianza
Para garantizar que la adopción tecnológica no vulnere derechos, la gestión de datos se ha vuelto prioritaria. Sobre este punto, Michel Nieto, Vertical Sales Manager de Genetec para México, señala:
“La seguridad de la información se ha convertido en un eje central para las instituciones de seguridad pública. Actualmente, las agencias gestionan grandes volúmenes de datos sensibles y, por ello, cada vez más adoptan entornos en la nube diseñados para uso gubernamental o modelos híbridos que combinan infraestructura local con servicios digitales. Comunicar de forma clara estas prácticas de ciberseguridad también es parte del proceso de construcción de confianza, ya que demuestra a la ciudadanía que la protección de la información y la privacidad son una prioridad en la operación de las autoridades”.
Hacia un nuevo estándar de rendición de cuentas
Para prevenir el uso indebido de la información, diversas corporaciones han implementado políticas de acceso estrictas. Entre las medidas más destacadas se encuentra la obligación de vincular cada consulta en sistemas sensibles a un número de caso o reporte oficial, permitiendo auditorías robustas y registros de actividad transparentes.
El futuro de la seguridad pública dependerá de la capacidad de las agencias para combinar gobernanza responsable de datos y comunicación constante. Demostrar resultados tangibles —como casos resueltos o personas localizadas— sin revelar detalles tácticos sensibles, será la vía para consolidar la legitimidad institucional en la región.
