En un entorno marcado por una mayor presión regulatoria, tensiones geopolíticas y una acelerada adopción de la inteligencia artificial, la función Legal de las empresas está dejando de ser un filtro reactivo para convertirse en un socio estratégico del negocio, de acuerdo con el informe Global General Counsel Outlook 2026 de KPMG, firma multidisciplinaria que provee servicios profesionales de Auditoría, Asesoría, Impuestos y Legal.
A nivel global, se estima que 92% de los asesores jurídicos generales interactúan de forma recurrente con el Consejo de Administración, participando en la toma de decisiones como un pilar estratégico del liderazgo empresarial. Asimismo, 75% es consultado de manera constante sobre asuntos no legales y 96% considera que su función contribuirá al crecimiento del negocio en los próximos tres años.
Por otro lado, derivado del auge tecnológico, particularmente de la inteligencia artificial, los asesores jurídicos deben adaptarse al ritmo y alcance de las decisiones empresariales contemporáneas, lo que está redefiniendo los modelos operativos, los sistemas tecnológicos y las redes legales externas, los cuales se convierten en factores cada vez más determinantes para el éxito del área Legal.
“El papel del asesor jurídico general está evolucionando, no solo desde la interpretación legal, sino también a partir de un juicio profesional en materia de riesgo, gobernanza y dirección empresarial a largo plazo. Este cambio es clave para que las organizaciones estén mejor posicionadas en el mercado, impulsen un crecimiento sostenible y generen valor en un entorno cada vez más dinámico”, destaca Jorge Caballero, Socio Líder de Impuestos y Legal de KPMG México, Líder de Impuestos y Legal del Clúster de México y Centroamérica*.
Sin embargo, las funciones legales enfrentan crecientes exigencias operativas, impulsadas principalmente por el aumento en el volumen y la complejidad regulatoria, identificado como el principal desafío por 39% de los asesores jurídicos encuestados. A ello se suman otros factores, como el incremento en el número de asuntos que requieren asesoría (36%), las demandas de múltiples partes interesadas (31%) y la inmediatez de la asesoría requerida (31%).
A pesar de este contexto, los equipos legales muestran un desempeño sólido: 84% ha desarrollado competencias en nuevas áreas; 82% ofrece asesoramiento más ágil y estratégico, y 80% ha generado ahorros de costos y ampliado su capacidad sin incrementar la plantilla. Los niveles de satisfacción también son elevados, tanto por el acceso a asesores externos y las oportunidades de colaboración (87%) como por la capacidad de influir en la estrategia empresarial (84%). Aun así, el reto clave continúa siendo evolucionar de una función basada principalmente en la experiencia jurídica hacia modelos operativos más modernos y eficientes.
Asimismo, la inteligencia artificial (IA) se consolida como un habilitador clave del modelo operativo legal. En este sentido, 51% de las y los líderes legales consideran prioritaria su comprensión e implementación en toda la empresa en los próximos tres años, y 87% anticipa un aumento significativo en su uso. Aunque 79% ya reconoce mejoras relevantes en la eficiencia de las operaciones legales, esta adopción aún se encuentra en una etapa inicial, con un enfoque creciente en integrar la IA de manera estructural en los flujos de trabajo.
De hecho, la adopción de IA por parte de los asesores jurídicos generales mantiene una percepción predominantemente positiva: 87% considera que liberará a los equipos para tareas de mayor valor: 71% planea invertir más en tecnología que en talento, y 70% ya reporta ahorros de costos medibles; no obstante, 65% manifiesta preocupación respecto de la precisión de estas herramientas.
“En la práctica, la relación con proveedores legales externos está evolucionando hacia esquemas más colaborativos y alineados con las prioridades del negocio. Actualmente, se espera una mayor transparencia, un enfoque claro en resultados y modelos de trabajo que generen valor tangible, más allá de las estructuras tradicionales de contratación. Esta evolución también impulsa modelos de servicio más integrados y multidisciplinarios, como KPMG Law, una iniciativa que articula capacidades legales, fiscales y de consultoría para atender necesidades cada vez más complejas de transformación y flexibilidad empresarial”, concluye Ulises Castilla, Socio Líder de KPMG Law México.
Frente a un entorno de mayor regulación, incertidumbre y disrupción tecnológica, las áreas legales deben transformar su operación, fortaleciendo procesos, adoptando equipos más ágiles e integrándose desde etapas tempranas en la toma de decisiones del negocio. En este contexto, la gobernanza de la IA se consolida como una responsabilidad estratégica del liderazgo, al igual que la gestión de proveedores legales externos, concebida como una extensión alineada del equipo interno.
