La inteligencia artificial (IA) está redefiniendo aceleradamente la función de Finanzas a nivel global, posicionándose como un catalizador clave para la toma de decisiones estratégicas y la generación de valor sostenible. En este contexto, más de 75% de las compañías ya la integran en procesos clave como la planeación financiera, el análisis comercial y el reporte, de acuerdo con el informe Global AI in Finance 2026 de KPMG, firma multidisciplinaria que provee servicios profesionales de Auditoría, Asesoría, Impuestos y Legal.
Este avance representa un salto significativo frente a años anteriores. En un periodo de dos años, el uso activo de inteligencia artificial en la función financiera aumentó más del doble, al pasar de aproximadamente 30% a 75%. Este crecimiento refleja no solo una mayor madurez tecnológica, sino también una creciente confianza de las y los líderes en el potencial de esta tecnología para transformar el desempeño empresarial.
Asimismo, 71% de las organizaciones que ya han incorporado esta tecnología en el área reportan que cumple o supera sus expectativas de retorno de inversión; sin embargo, el análisis revela una distinción crítica: aunque la mayoría de las empresas obtiene beneficios, solo un grupo reducido logra resultados sobresalientes al implementarla de manera integral. En particular, las compañías con capacidades sólidas de gobernanza, control y aseguramiento alcanzan desempeños significativamente superiores.
“Las compañías se encuentran en una nueva etapa de la adopción de inteligencia artificial. El verdadero diferenciador ya no es si la utilizan, sino cómo la integran en la toma de decisiones. Aquellas que combinan gobernanza sólida, datos de alta calidad y talento capacitado están transformando la función de Finanzas en un habilitador estratégico del negocio”, señala Manuel Hinojosa, Socio de Asesoría en Soluciones Empresariales de KPMG México.
El informe también sugiere que las organizaciones preparadas en aseguramiento, aquellas capaces de producir evidencia de auditoría y explicarla, están ofreciendo resultados más sólidos. Estas compañías reportan tasas de mejora en la reducción de errores entre tres y seis veces superiores a las de sus pares (33% frente a 6%) y muestran mayor confianza en su capacidad para escalar la inteligencia artificial (42% frente a 14%).
El impacto de la inteligencia artificial (IA) ya no se limita a la automatización de procesos, sino que también fortalece áreas que requieren capacidades analíticas y de interpretación. En este sentido, 70% de las organizaciones reportan mejoras significativas en la calidad de la toma de decisiones; 64% en la precisión de los pronósticos financieros; y 71% destaca incrementos en la velocidad de los procesos, lo que permite respuestas más ágiles en entornos de negocio cada vez más dinámicos.
Este cambio refleja una evolución estructural en la función: la IA está dejando de ser una herramienta centrada únicamente en la eficiencia operativa para convertirse en un motor estratégico de decisiones. En particular, el uso de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial generativa (IAGen) y la IA agéntica (capaz de planificar, razonar y actuar con un alto grado de autonomía) está permitiendo a las empresas alcanzar un mayor desempeño, especialmente en métricas relacionadas con predicción, análisis y retorno de inversión (ROI, por sus siglas en inglés).
“La integración de IA en la función de Finanzas representa una oportunidad significativa para fortalecer la calidad y profundidad de análisis; no obstante, su adopción exige reforzar principios clave como la trazabilidad, la evidencia y la supervisión independiente. Las compañías que incorporan marcos sólidos de control, monitoreo continuo y validación de resultados no solo reducen riesgos, sino que también generan mayor confianza en el uso de estas tecnologías, sentando las bases para una implementación responsable”, reflexiona Francisco Zaragoza, Socio Líder de Auditoría en las Oficinas Querétaro y Puebla de KPMG México.
A pesar de estos avances, 36% de las organizaciones considera que la calidad y disponibilidad de los datos continúa siendo el principal desafío al limitar el aprovechamiento pleno de estas capacidades. No obstante, también destacan que las mejoras en la integración de datos y la interoperabilidad de sistemas son clave para desbloquear más valor de la IA en las finanzas y generar oportunidades. Sin una base de información confiable y completa, incluso las soluciones más avanzadas reducen su impacto.
Si bien una parte importante de las empresas está invirtiendo en capacitación para fortalecer las habilidades de sus equipos, solo 28% está replanteando estructuralmente su modelo de talento. Esta brecha evidencia que aún existe un camino importante por recorrer para consolidar esquemas operativos en los que personas y tecnología trabajen de manera integrada y complementaria.
En este contexto, la función de Finanzas enfrenta un punto de inflexión. Más allá de implementar nuevas herramientas tecnológicas, el reto radica en rediseñar procesos, fortalecer capacidades organizacionales y establecer marcos de control que permitan integrar la IA de forma confiable y sostenible.
La evidencia apunta a que las empresas que adopten un enfoque integral, articulando tecnología, gobernanza, datos y talento, estarán mejor posicionadas para capitalizar su potencial. En un entorno en el que la presión por tomar decisiones más rápidas y precisas continúa en aumento, el área de Finanzas emerge como un espacio clave para generar ventajas competitivas.
Así, quienes logren cerrar la brecha entre adopción y desempeño no solo optimizarán sus procesos, sino que también podrán convertir la IA en un verdadero diferenciador estratégico.
