Mientras millones de personas siguen los partidos, utilizan aplicaciones de movilidad, reservan hospedaje, realizan pagos sin contacto o escanean códigos QR para acceder a servicios, una tecnología que pocas veces es visible para el usuario mantiene en funcionamiento gran parte de la experiencia digital del Mundial: la criptografía.
Durante años, esta tecnología estuvo asociada principalmente con la protección de información bancaria o comunicaciones seguras. Sin embargo, la acelerada digitalización de la economía ha ampliado su alcance hasta convertirla en un componente esencial para el funcionamiento cotidiano de plataformas digitales, instituciones financieras, comercios electrónicos y servicios conectados.
El Mundial es uno de los ejemplos más claros de esta transformación. Millones de transacciones, autenticaciones e intercambios de información ocurren diariamente gracias a mecanismos de cifrado, tokenización y gestión de claves criptográficas que permiten proteger datos sensibles sin afectar la experiencia del usuario.
De acuerdo con el INEGI, el Valor Agregado Bruto del comercio electrónico alcanzó 2.3 billones de pesos en 2024, equivalente al 6.9% del Producto Interno Bruto nacional, reflejando el peso creciente que tienen las operaciones digitales en la economía mexicana.
El sector servicios concentra el 51.3% del Valor Agregado Bruto generado por el comercio electrónico, integrando actividades como turismo, hospedaje, transporte, entretenimiento y servicios financieros, sectores donde la protección de pagos e identidades digitales resulta indispensable para mantener la continuidad de las operaciones.
Para Futurex, este contexto confirma un cambio de paradigma: la criptografía dejó de ser una herramienta especializada de ciberseguridad para convertirse en infraestructura crítica que sostiene la confianza de la economía digital.
“Cuando una persona paga con su teléfono, escanea un código QR o confirma una reservación desde una aplicación, difícilmente piensa en la tecnología que protege esa operación. Sin embargo, detrás de cada interacción existe una infraestructura criptográfica que permite validar identidades, resguardar información y garantizar la integridad de millones de transacciones. El Mundial hace visible una tecnología que hoy resulta indispensable para la vida digital”, afirmó Santos Campa, vicepresidente para América Latina y el Caribe de Futurex.
El crecimiento de los medios de pago digitales y de los servicios conectados está impulsando a organizaciones de distintos sectores a fortalecer sus capacidades de cifrado, tokenización y gestión de claves criptográficas, no solo como una medida de protección, sino como un elemento estratégico para garantizar la continuidad operativa y la confianza de clientes y usuarios.
En este contexto, la conversación sobre ciberseguridad también evoluciona. Más allá de prevenir ataques, las organizaciones buscan construir una infraestructura capaz de sostener ecosistemas digitales cada vez más complejos, donde millones de operaciones ocurren de forma simultánea y requieren mecanismos de autenticación y protección que funcionen de manera permanente.
“Hace algunos años, la infraestructura crítica se asociaba con carreteras, aeropuertos o redes eléctricas. Hoy debemos sumar una infraestructura que permanece invisible para la mayoría de las personas, pero que sostiene buena parte de la economía digital: la criptografía. Sin ella, millones de pagos, accesos e identidades digitales simplemente no podrían operar con confianza”, agregó Campa.
Más allá del espectáculo deportivo, el Mundial refleja una transformación estructural que continuará en los próximos años. Conforme aumentan los pagos digitales, las identidades electrónicas y los servicios conectados, la criptografía deja de ser una tecnología de nicho para consolidarse como uno de los pilares sobre los que se construye la economía digital.
