En México, el sector energético atraviesa una transformación en la que la tecnología tiene un papel cada vez más relevante en la operación de sus instalaciones. El Programa Nacional de Financiamiento del Desarrollo 2025-2030 reconoce el fortalecimiento de la infraestructura energética como una prioridad para el país y plantea, entre otras líneas, impulsar las energías renovables y nuevos esquemas de participación en el sector.
Para las empresas que operan plantas, subestaciones y otros activos distribuidos, este escenario también plantea nuevos retos de seguridad. De acuerdo con Genetec, las utilities enfrentan amenazas físicas y digitales cada vez más relacionadas, además de riesgos asociados con dispositivos conectados y ecosistemas de proveedores. En este contexto, detectar una intrusión, una violación de acceso o una falla de equipo es solo el primer paso; el reto está en contar con suficiente información para entender qué ocurre y coordinar una respuesta
Esta evolución también se refleja en el Estado de la Seguridad Electrónica 2026 de Genetec. 47% de los usuarios finales encuestados ya cuenta con herramientas de ciberseguridad en sus entornos de seguridad electrónica, frente a 32% en 2024.
“Lo que estamos viendo en el sector energético es que la seguridad física y la ciberseguridad ya no pueden abordarse como temas separados. Las empresas necesitan tener visibilidad de lo que ocurre en sus instalaciones, pero también del estado de los dispositivos y sistemas que forman parte de la operación. Por eso recomendamos conectar estas capas de información para que los equipos puedan entender mejor un incidente, evaluar el riesgo y coordinar una respuesta”, Ángel Torres, Business Development Manager de Genetec.
Una forma de llevar este enfoque a la operación es conectar video, control de acceso, detección de intrusiones y datos operativos en un mismo entorno. Ante una alerta en una subestación, por ejemplo, el operador puede relacionar el evento con video, información de acceso y ubicación para determinar si la actividad está autorizada y qué equipos deben intervenir.
La respuesta también puede apoyarse en procedimientos digitales que indiquen qué hacer después de una alerta, desde verificar el evento y notificar al personal correspondiente hasta preservar evidencia y registrar las acciones realizadas.
La analítica y la inteligencia artificial pueden complementar este proceso al ayudar a reducir alertas innecesarias y acelerar investigaciones, por ejemplo, al localizar personas, vehículos o actividades específicas entre diferentes cámaras y ubicaciones.
Finalmente, la información generada durante un incidente puede servir para identificar vulnerabilidades, fallas de equipos, problemas recurrentes o retrasos en la respuesta. Estos aprendizajes pueden utilizarse para ajustar procedimientos, capacitación y tecnología.
Para las empresas energéticas, conectar seguridad e información permite pasar de detectar un evento a comprenderlo y responder con mayor contexto, mientras se genera conocimiento que puede fortalecer la preparación ante futuros incidentes y contribuir a la continuidad de operaciones críticas.
