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Amor y odio en redes sociales

Desde que nacieron las redes sociales a finales del siglo pasado, el gobierno las ha utilizado para comunicarse con los ciudadanos, ampliando los canales de comunicación gubernamental, usándola para mercadotecnia, publicidad de obras y funcionarios, más reciente para difundir prácticas de transparencia y gobierno abierto.

Las investigaciones recientes coinciden en que las redes sociales sirven para impulsar el diálogo entre los ciudadanos y funcionarios, fomentando una interacción offline. Buscan atraer a los ciudadanos hacia el gobierno; es evidente que el crecimiento exponencial de Facebook, Twitter, Instagram y los sistemas de mensajería como WhatsApp y Telegram, demuestran la importancia de estas herramientas para una comunicación más digital. La credibilidad que han alcanzado en muchas sociedades es impresionante, el “boca a boca” ha migrado hacia las redes sociales. Es tan fuerte la dependencia que tenemos en las redes, que sólo la idea de “cerrar” Facebook que escribí en este espacio hace unos meses, parece imposible.

Sin embargo, la relación gubernamental con las redes sociales ha tenido encuentros y desencuentros, ventajas y desventajas.

En esta relación amistosa de amor-odio, las redes sociales ayudaron a la difusión de mensajes sobre la reciente pandemia, más que cualquier otro medio de comunicación, por su gran viralidad, rápida difusión e impacto social. Los estudios recientes demuestran el uso de Twitter o Facebook para ubicar contagios, difundir información de salud y mantener el control de los ciudadanos en situaciones de emergencia, es un ejemplo de su utilidad

La Cruz Roja estadounidense utiliza estas plataformas para mejorar el diálogo con sus usuarios, formarles en materia de salud e impulsar relaciones públicas que favorezcan los fondos de esta organización.

Las redes sociales han sido las consentidas en los procesos electorales, sobre todo en tiempos de pandemia. Las cuentas de Twitter, Facebook, Instagram o TikTok han sido utilizadas tanto para llamar a votar como incidir en la decisión por un candidato o partido, e incluso para crear situaciones de polarización política.

Finalmente, las redes sociales han sido útiles en situaciones de emergencia, como terremotos y maremotos, para llevar ayuda e identificar carencias y necesidades de los afectados. El gobierno está en deuda con estas plataformas.

 Sin embargo, el “odio” del gobierno contra las redes sociales es evidente por varias razones. La primera es la difusión de noticias falsas, “fake news” sobre asuntos políticos, pero más reciente sobre la misma pandemia, lo que ha generado una gran campaña de desinformación e incluso de teorías de conspiración que alejan a las personas de la vacunación.

En segundo lugar, las redes sociales han exhibido tanto a los funcionarios públicos (el caso de Ladies y Lords), como las organizaciones públicas.

Por el ejemplo, el caso documentado de abuso policíaco en Australia en una manifestación LGTB, hecho público por redes sociales.

En tercer lugar, la filtración de redes sociales de parte de Irán, en más de 6,000 cuentas de Telegram y de WhatsApp contra el exprimer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, lo cual ha sido equiparado con la intervención rusa en la elección presidencial en Estados Unidos del 2016 que todavía no ha sido demostrada.

Finalmente, la toma del capitolio norteamericano por simpatizantes de Donald Trump, que se coordinaron a través de las redes sociales, buscando presionar a los congresistas a su favor. Usar a Twitter y Facebook para desestabilizar la política, no es nuevo, recordemos la primavera árabe en el año 2010. El debate sobre el poder que han adquirido empresas como Meta, Google, Apple y Amazon, así como su influencia en los procesos democráticos ha puesto a pensar a muchos académicos cómo: Francis Fukuyama.

En suma, el gobierno, los partidos políticos odian y aman las redes sociales por igual. Les ayuda a difundir sus triunfos, pero las ignoran cuando los cuestionan, los exponen o les piden cuentas. Es una relación difícil, hasta parecen una pareja de enamorados, ¿no cree usted?

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El autor de la columna “Tecnogob”, Rodrigo Sandoval Almazán, es Profesor de Tiempo Completo SNI Nivel 2 de la Universidad Autónoma del Estado de México. Lo puede contactar en tecnogob@pm.me y en la cuenta de Twitter @horus72.

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