La economÃa está en plena evolución. Cada vez es más común escuchar términos como criptomonedas (o Bitcoins) y blockchain, que están transformando la industria de los servicios financieros y posicionándola en el ecosistema de la Web 3.0, la reciente generación de la Web basada en inteligencia de datos, interconectividad y personalización.
La criptoeconomÃa, campo que nació con la llegada de las criptomonedas y que ha ganado relevancia en los últimos tiempos al combinar la economÃa, la criptografÃa y la informática para diseñar e implementar protocolos seguros y eficientes, es impulsada por blockchain, tecnologÃa que es como su columna vertebral.
Las revolucionarias aplicaciones del blockchain
Conocida por su seguridad y transparencia, el blockchain está en el centro de los más importantes avances en el sector financiero recientemente. Es una pieza sumamente valiosa de la economÃa y la industria, pues está ampliando el alcance y accesibilidad de los servicios financieros, democratizando el acceso a capital e impulsando la innovación en el sector.
Una de sus más conocidas aplicaciones es, por supuesto, la creación de las monedas digitales. Al permitir transacciones seguras y descentralizadas, esta tecnologÃa no sólo garantiza, por un lado, la integridad y protección de los datos mientras, por otro, facilita transacciones más rápidas y eficientes, sino que además allana el terreno para que los diferentes paÃses aumenten su inclusión financiera, lo que representa un paso significativo en la modernización de las economÃas.
Otra aplicación revolucionaria del blockchain que está abriendo las puertas hacia nuevas opciones de inversión y financiación es la tokenización de activos financieros.
Se trata de un proceso que convierte los derechos sobre activos (como bienes inmuebles, obras de arte, acciones, etcétera) en tokens digitales. De esta forma, aumenta su liquidez, y su compraventa e intercambio a escala global son más fáciles, pues dicha transformación los hace más accesibles y transparentes, además de que se reduce la burocracia en torno a los procesos de inversión.
El mercado de tokenización está creciendo, porque la demanda va en ascenso. De acuerdo con 21.co[1], actualmente el valor de activos tokenizados a través de blockchain público es de 118,570 millones de dólares, y estima que el valor del mercado será de entre 3.5 y 10 mil millones de dólares, para 2030.
Asimismo, el blockchain también puede desempeñar un papel innovador y de fundamental importancia en la seguridad del proceso de desarrollo de modelos de Inteligencia Artificial (IA). Una patente reciente de Scott Zoldi, CAO de FICO, describe cómo, usando esta tecnologÃa, es posible codificar el desarrollo de modelos de IA, analÃtica y machine learning (ML) para asociar una cadena de entidades, tareas laborales y requisitos con un modelo, incluidas pruebas y comprobaciones de validación. El blockchain permite descomponer el complejo proceso de desarrollo de modelos en elementos discretos, y registrarlos de manera inmutable.
Una transformación de la economÃa
Estamos ante un parteaguas para los servicios financieros, no sólo a nivel de la oferta sino considerando diversas aristas. La tokenización per sé está redefiniendo los roles de los agentes del mercado financiero, al permitir a inversores y empresas acceder a oportunidades que antes serÃan inaccesibles sin intermediarios de por medio. Los Distribuidores de TÃtulos de Valores Mobiliarios (DTVM), por ejemplo, antes no podÃan distribuir activos y ahora sÃ, gracias a la infraestructura de tokenización.
En otras palabras, se trata de una transformación significativa en la economÃa, a partir de la criptoeconomÃa y la tokenización de activos basada en blockchain e impulsada por innovaciones tecnológicas. En el camino queda la necesidad de mantener el ritmo en materia de avances regulatorios y la adopción de nuevas tecnologÃas, para continuar ampliando el cúmulo de nuevas posibilidades para las empresas financieras y los usuarios.
[1] “The State of Tokenizationâ€, 21.co.
Por Luis Silvestre, consultor de Negocios de FICO.
