“SoberanÃa de datos”. Una noción simple, ¿verdad? No, no tan rápido.
Lo que puede parecer un concepto relativamente sencillo se ha convertido en una situación extremadamente complicada debido a las numerosas reglamentaciones definidas, los innumerables términos rediseñados utilizados y la variedad de capacidades tecnológicas que se ofrecen. Esta realidad tiene un impacto para las organizaciones públicas y privadas por igual. Para simplificar esta complejidad, comencemos con la definición de las partes que componen el todo de la soberanÃa digital.
Definición de soberanÃa digital
Primero, analicemos la “soberanÃa de datos” y la “residencia de datos”. Estos dos términos a menudo se combinan y entremezclan en una sola declaración que puede generar confusión desde el principio.
Si no hay jurisdicción involucrada, entonces la “residencia de datos” es el término adecuado, ya que simplemente garantiza que los datos, y el procesamiento de éstos, se encuentren dentro de una ubicación geográfica explÃcita. Sin embargo, si los datos están sujetos a protecciones legales exclusivas dentro de una jurisdicción particular de una nación, se trata de una cuestión de “soberanÃa de datos”.
En un documento compartido por VMware, se aclara que “la soberanÃa de datos es la capacidad de mantener el control legal y la autoridad de los datos dentro de los lÃmites jurisdiccionales de la nación definida”. Esto incluye los flujos de datos y el procesamiento posterior de esos datos ubicados dentro del lÃmite jurisdiccional en cuestión. Esto también incluye cualquier dato adicional y metadatos creados por el procesamiento de los datos originales que se encuentran bajo este mismo requisito jurisdiccional.
Si bien puede resultar natural centrarse en los datos, y la tecnologÃa que los crea, el tema de la soberanÃa de los datos se extiende mucho más allá de los datos y la tecnologÃa para abarcar la privacidad de los datos, los derechos humanos, la identidad nacional, la seguridad nacional, la capacidad digital de una nación, la el valor de los datos, la economÃa de los datos y, en última instancia, el crecimiento económico.
El lÃmite jurisdiccional puede extenderse a través de las fronteras nacionales para abarcar todo el alcance de una entidad legal. Un buen ejemplo es la agrupación de territorios polÃticos como la Unión Europea (UE) y órganos legales dentro de la UE como la Comisión Europea (CE) y el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE). Los estados miembros, como Alemania o Francia y sus respectivos gobiernos y poderes judiciales, tendrÃan sus propias jurisdicciones además de las de los órganos de la UE.
SoberanÃa de datos no es lo mismo que soberanÃa digital. Más bien, la soberanÃa de los datos es simplemente un subconjunto del deseo de lograr la soberanÃa digital.
Más allá de los datos, la soberanÃa digital consiste en lograr la autonomÃa digital en todo el ecosistema y la infraestructura de extremo a extremo, incluido el hardware, el software, las identidades, el acceso, las capacidades de procesamiento de datos, la seguridad de los datos y la resiliencia cibernética de la infraestructura.
Con esto en mente, una nube soberana es aquella que respalda el destino de la soberanÃa digital, pero no proporciona, por sà misma, soberanÃa de datos ni entrega soberanÃa digital.
Más aún, una “nube soberana” permite que una organización se asegure de que puede ofrecer soberanÃa de datos en la plataforma sin sacrificar ninguno de los beneficios comerciales de la nube a escala, como la flexibilidad, la agilidad y la visibilidad que las organizaciones esperan de un entorno de nube moderno, según el documento de VMware.
