Con motivo del Día de las Madres, vale la pena mirar más allá de la celebración y entender cómo las madres mexicanas interactúan hoy con la tecnología a partir de sus usos y hábitos digitales. No se trata únicamente de un segmento amplio, sino de uno que se ha vuelto central en la adopción y uso cotidiano de la tecnología en el país.
En México hay cerca de 39.3 millones de madres, cifra que se desprende de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) al cuarto trimestre de 2025, lo que equivale a 71.5% del total de mujeres de 15 años y más. Además, 11.5 millones son jefas de hogar, es decir, 3 de cada 10 mujeres en el país combinan responsabilidades familiares y económicas, un contexto que explica en buena medida su adopción intensiva de herramientas digitales.
El smartphone es el eje de esta integración. Se estima que 45.1 millones de líneas móviles están en manos de madres mexicanas, de las cuales más de 98% corresponden a teléfonos inteligentes. Esto implica que prácticamente la totalidad de las madres conectadas accede a servicios digitales a través de este dispositivo, consolidándolo como su principal herramienta para comunicarse, trabajar, entretenerse y gestionar su vida diaria.
Este uso intensivo también se refleja en el gasto. Mientras el precio promedio de un smartphone ronda los $5,009 pesos, en el caso de las madres asciende a $5,035 pesos, con un crecimiento anual de 8.8%. No es una diferencia menor si se considera que responde a una lógica de valor por desempeño. De hecho, 36.9% prioriza la capacidad de memoria, 32.6% el procesador y 30.8% la calidad de la cámara, atributos directamente vinculados a su necesidad de ejecutar múltiples tareas desde un solo equipo.
En el terreno del entretenimiento digital, los datos también son contundentes. 65.5% de las madres cuenta con al menos una suscripción a plataformas de streaming de video, un crecimiento de 12.1 puntos porcentuales en el último año. A la par, 41.6% participa en videojuegos, lo que confirma la expansión de este segmento hacia perfiles que históricamente no eran considerados dentro de este mercado.
Este patrón de consumo no es menor si se considera su efecto multiplicador dentro del hogar. Las madres no solo utilizan tecnología, también influyen en las decisiones de adopción y gasto en conectividad. Su interacción cotidiana con plataformas digitales incide directamente en la forma en que otros miembros de la familia consumen contenido, utilizan aplicaciones y adoptan nuevos servicios.
A ello se suma su peso en el mercado laboral. Más de 17 millones de madres forman parte de la población ocupada, de las cuales 64.4% cuenta con un empleo remunerado, 26.9% trabaja por cuenta propia y una proporción menor participa en esquemas no remunerados o como empleadoras. Este contexto refuerza el papel de la conectividad como habilitador de productividad, flexibilidad y generación de ingresos.
En conjunto, los datos muestran que la mamá digital no solo ha incrementado su nivel de adopción tecnológica, también ha sofisticado sus hábitos de consumo y uso. Desde la inversión en dispositivos hasta la adopción de plataformas de entretenimiento y herramientas productivas, su comportamiento perfila a este segmento como uno de los más dinámicos dentro de la economía digital en México.
-Gonzalo Rojon, The CIU
