La industria de las telecomunicaciones mantiene perspectivas favorables de crecimiento para los próximos años. Sin embargo, los hallazgos del estudio Telcoof Tomorrow de EY-Parthenon sugieren que el principal desafío ya no consiste únicamente en ampliar capacidades de red, sino en desarrollar organizaciones capaces de ejecutar con mayor velocidad y eficacia.
Aunque los líderes del sector identifican oportunidades de crecimiento, también reconocen obstáculos que pueden limitar su capacidad para aprovecharlas. Entre ellos destacan la presión regulatoria, la competencia disruptiva y, especialmente, la falta de agilidad organizacional. Por ello, la modernización de los modelos operativos y el fortalecimiento del negocio principal figuran entre las prioridades estratégicas más importantes para los próximos cinco años.
En este esfuerzo, la inteligencia artificial ocupa un papel central. El 78% de los ejecutivos consultados considera que esta tecnología podría duplicar los niveles de eficiencia en el próximo lustro. Sin embargo, el estudio deja claro que el valor de la IA no dependerá únicamente de su adopción. El desafío consiste en integrarla a los procesos de negocio, rediseñar la forma de trabajar y traducir sus capacidades en resultados operativos concretos.
La transformación, además, enfrenta restricciones relevantes: las limitaciones presupuestarias aparecen como el principal freno para avanzar, seguidas por la escasez de habilidades especializadas. A ello se suma la falta de alineación entre la estrategia tecnológica y los objetivos del negocio, una brecha que puede dificultar que las inversiones generen el impacto esperado.
Por esta razón, el talento ocupa un lugar cada vez más importante en la agenda del sector. La necesidad de incorporar nuevas capacidades, actualizar conocimientos y adaptar la fuerza laboral a un entorno impulsado por inteligencia artificial se ha convertido en un factor crítico para el éxito de cualquier estrategia de transformación.
Las oportunidades de crecimiento siguen presentes, pero capturarlas dependerá de la capacidad de las empresas para modernizar sus operaciones, desarrollar nuevas habilidades y convertir la inteligencia artificial en una herramienta de ejecución. Más que una discusión tecnológica, se trata de una discusión sobre cómo preparar a las organizaciones para competir en un entorno cada vez más exigente.
–Ramón Barrón, Socio de Consultoría en Tecnología, EY México.
