La globalización ha generado una dependencia tecnológica sin precedentes en la historia. Normalmente todos los pueblos lograban un avance gradual en el avance de sus tecnologÃas. Los datos que tenemos sobre el origen de la rueda y la imprenta son de Europa; en cambio, la imprenta y la pólvora provienen de China. Todos estos descubrimientos se difunden rápidamente y otras naciones los copian y adaptan, según su contexto. ¿Qué es diferente hoy en dÃa?
En primer lugar que el avance tecnológico parece no estar supeditado a un sólo paÃs o cultura. Puede surgir una buena idea en Europa, desarrollarse en Asia y producirse en América u OceanÃa. Las ideas que se hacen realidad parecen tener mejores condiciones en los paÃses que cuentan con infraestructura para producir, máquinas, capital e interés por convertirse en lÃderes tecnológicos. Son ellos los que impulsan la tecnologÃa.
Hoy en dÃa las tecnologÃas de información y comunicación están de moda. Las computadoras, los teléfonos celulares, los componentes electrónicos que tienen cierta “inteligencia†que se adelantan a sus dueños en autos, refrigeradores, etc., se originan en los paÃses occidentes y se producen mayormente en Asia. Aunque esta situación cambia con rapidez.
En las últimas décadas, China ha educado a más cientÃficos y creado industrias pensando en no ser más la fábrica del mundo, sino el lÃder que impone la tecnologÃa, buscando llenar el mundo con tecnologÃas basadas en inteligencia artificial, robots, aprendizaje automático, minerÃa de datos.
La competencia con las empresas occidentales es brutal. Lo podemos ver en los teléfonos celulares chinos (Huawei), las plataformas de redes sociales (TikTok) los autos (JAC, MG) y miles de componentes en distintos dispositivos que provienen de China, aunque la marca sea de otro paÃs.
Nuestra dependencia tecnológica no sólo proviene de los aparatos, sino de los sistemas que utilizan. Por ejemplo, el sistema operativo de Windows creado por Microsoft se encuentra en millones de computadoras en todo el mundo. Lo mismo ha ocurrido con Android y las plataformas de Google (Gmail, Google Drive, etc.) que al ser de acceso libre y gratuito, se difunden rápidamente.
El problema de contar con unas pocas empresas que difunden tecnologÃa a través de sus aparatos o sistemas es que la globalización los convirtió en un bien común: un estándar, que obliga a millones a depender de ellos.
¿Cuándo seremos independientes de estas tecnologÃas? ¿Cuándo nuestros paÃses podrán desarrollar sus propias tecnologÃas y ser autosuficientes del resto?
Alcanzar una independencia en tecnologÃa parece imposible. Todos nuestros aparatos están “conectados†a alguna tecnologÃa vinculada con el resto del mundo.
Por si fuera poco, nuestras bases de datos –datos personales incluidos– se encuentran guardados en servidores en otros paÃses, sin tener la posibilidad de acceder a ellos, bloquearlos, editar o borrarlos más que usando como intermediario alguna tecnologÃa desarrollada por una empresa en otro paÃs.
Mientras no existan diferencias globales o guerras entre los paÃses, nuestros datos pueden estar seguros, pero más vale comenzar a pensar cómo desarrollar nuestra independencia tecnológica en todos los aspectos, antes de que nos alcance el destino.
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El autor de la columna “Tecnogobâ€, Rodrigo Sandoval Almazán, es Profesor de Tiempo Completo SNI Nivel 2 de la Universidad Autónoma del Estado de México. Lo puede contactar en tecnogob@pm.me y en la cuenta de Twitter @horus72.
