En 2005, Universal Robots se fundó con una sola misión: implementar una nueva clase de robots colaborativos (cobots) que pudieran trabajar en conjunto con los humanos. El objetivo no era reemplazar a los trabajadores, sino liberarlos de tareas repetitivas para que pudieran realizar trabajos más creativos y productivos.
Lo anterior es lo que da origen a la paradoja que hoy en dÃa muchas industrias en el mundo enfrentan: para llegar a la próxima revolución industrial, se necesitan seres humanos.
La primera revolución industrial dio paso a las máquinas de vapor, la segunda fue impulsada por la electricidad y la tercera por la automatización robótica industrial, comenzando en la industria automotriz.
Actualmente, en lo que comúnmente se denomina Industria 4.0, los entornos de producción automatizados se vuelven cada vez más impulsados por datos, utilizando Internet de las cosas (IoT) para conectar máquinas entre sà y con la nube.
Esto permite un análisis exhaustivo que optimiza los procesos de fabricación y las decisiones de producción y admite la personalización que los consumidores de hoy demandan. Pero por todas sus ventajas, este nivel de automatización también tiene consecuencias negativas.
Se espera que los empleados en entornos de la Industria 4.0 trabajen como máquinas; “programados” por la gerencia para realizar un número exacto de tareas cada hora. En muchos casos, los empleados experimentan dolor y lesiones a largo plazo debido a tareas repetitivas, desfavorables, ergonómicamente pesadas y demandas de eficiencia cada vez mayores.
En respuesta, los trabajos de producción se han subcontratado con paÃses de bajos salarios o se están automatizando. De hecho, de acuerdo con un estudio de McKinsey & Company que analizó aproximadamente 2,000 actividades realizadas en diversos espacios de trabajo alrededor del mundo, encontró que 45% del tiempo de los empleados se podÃa automatizar adaptando la tecnologÃa actualmente disponible y probada.
Si bien la fábrica totalmente automatizada sin personas es aún difÃcil de encontrar, la realidad es que muchas tareas de fabricación son ideales para los robots y deben ser realizadas por humanos sólo hasta que la tecnologÃa avance lo suficiente como para permitir que los humanos salgan de estas tareas y se centren en encontrar y enriquecer nuevos roles.
El regreso del toque humano
Toda la evolución tecnológica sin duda nos llevará a la ansiada Industria 5.0, que es, en un sentido importante, el fin de la automatización robótica tradicional y un retorno a lo que se asemeja a una forma preindustrial de producción de bienes. La diferencia es que está habilitada por las tecnologÃas disponibles de automatización industrial más avanzadas, como los sofisticados robots colaborativos.
En lugar de hacerse cargo de los trabajos de las personas, los cobots colaboran con los humanos, asumen tareas repetitivas y fÃsicamente exigentes y liberan a los empleados para que aporten valor y tareas creativas.
Entre ellos se incluyen la innovación, la resolución de problemas y la capacidad crÃtica y exclusivamente humana para comprender las necesidades de los clientes a nivel personal, que se requiere para cumplir con la tendencia de “personalización masiva” que enfrentamos.
Pero para alcanzar este potencial completo de automatización, necesitamos seres humanos. Esta es la paradoja de la industria 5.0. Un estudio de McKinsey & Company muestra que, en diferentes paÃses, para 2030, los robots y la digitalización podrÃan terminar con 470,000 empleos, mientras que potencialmente crearán 495,000 empleos. EstadÃsticas como estas se presentan en todos los paÃses industrializados del mundo.
Pero la creación potencial de empleos solo puede convertirse en una realidad si más paÃses ofrecen los recursos necesarios para enseñar codificación y robótica en las escuelas y proporcionan más opciones para la educación vocacional.
Las compañÃas de robótica de todo el mundo necesitan talentosos ingenieros en robótica, desarrolladores de software y cientÃficos, asà como electricistas y técnicos de la industria para impulsar el crecimiento continuo y la innovación. Los paÃses industrializados globalmente deben desarrollar estrategias que aseguren competencias para el futuro mercado laboral.
Para asegurarse de que los empleados puedan colaborar con robots en entornos de producción y no ser sustituidos por robots, se requerirán muchas competencias nuevas, pero las oportunidades valen la pena la inversión.
Al volver a colocar a los seres humanos en el centro de la producción industrial, con la ayuda de una nueva generación de herramientas como los robots colaborativos, la industria 5.0 no solo brindará a los consumidores los productos que desean, sino que también creará empleos para los trabajadores que sean más significativos que los trabajos repetitivos de fábrica tradicionales.
Por Esben Østergaard, CTO y cofundador de Universal Robots.
