Los directores financieros (CFO) están juzgando erróneamente las inversiones en inteligencia artificial al tratarlas como un único problema de retorno de la inversión en lugar de una cartera de apuestas muy diferentes, aseguró Gartner.
“La IA no sigue una única curva de costos ni genera un único tipo de valor”, afirmó Twisha Sharma , directora principal de investigación en la práctica de finanzas de Gartner. “Los directores financieros deben dejar de buscar una única fórmula de retorno de la inversión y, en su lugar, construir una cartera equilibrada que incluya casos de uso para aumentar la productividad, mejoras de procesos específicas y apuestas transformadoras selectivas”
La directora recomendó considerar los proyectos de IA como si fueran distintos tipos de viajes, con propósitos e identidades económicas diferenciadas. Una cartera de proyectos de IA debería incluir proyectos con casos de uso rutinarios que automaticen tareas repetitivas, otros con casos de uso más avanzados que mejoren el análisis y la toma de decisiones, y casos de uso transformadores de mayor envergadura orientados a la innovación o la disrupción competitiva (véase la Figura 1).
Fuente: Gartner (marzo de 2026)
“La economía de la IA difiere notablemente de un caso de uso a otro, lo que dificulta que un enfoque de valor estándar capture la imagen completa, especialmente porque la diferencia de costos entre los distintos tipos puede ser significativa”, afirmó Twisha Sharma. “Cada caso de uso tendrá plazos, objetivos, perfiles de riesgo y costos operativos diferentes. Si los equipos financieros no analizan los modelos de costos con precisión, se enfrentarán a sorpresas presupuestarias más adelante”.
Buscar valor no financiero
La directora también advirtió que los CFO corren el riesgo de subestimar la IA si se centran demasiado en los beneficios financieros inmediatos, como el crecimiento de los ingresos, la reducción de costos o la mejora del flujo de caja. Muchas iniciativas de IA generan primero un importante valor no financiero —que incluye un mejor apoyo a la toma de decisiones, una mayor agilidad empresarial, un mayor alcance organizativo, capacidad de innovación e incluso un cambio en el papel de las finanzas dentro de la empresa— mucho antes de que esos beneficios sean plenamente visibles en la cuenta de resultados.
“El valor de la IA no siempre se refleja de inmediato en las métricas financieras tradicionales. En muchos casos, se manifiesta antes en mejores decisiones, una adaptación más rápida y una mayor capacidad organizativa. Los directores financieros deben tener esto en cuenta si quieren tener una visión completa de lo que realmente aporta la IA”, afirmó Twisha Sharma.
Las empresas que obtengan mayor valor de la IA no serán aquellas que persigan un único avance ni que apliquen el mismo criterio de retorno de la inversión a todas sus iniciativas. Serán aquellas que traten la IA como una cartera de inversiones, equilibrando las mejoras rutinarias de productividad, las optimizaciones de procesos específicas y las apuestas transformadoras selectivas, al tiempo que potencian las iniciativas exitosas y descartan las débiles en sus primeras etapas.