Un reciente estudio indica que 75 por ciento de las empresas ya dispone de alguna infraestructura en la nube y que el mercado mundial cloud alcanzará a finales de este año 158.8 millones de dólares, después de aumentar 126.5 por ciento respecto a 2011.
Muchas empresas planean trasladar gran parte de su infraestructura informática a la nube, según Dave LeClair, director de estrategia de Stratus Technologies, especialista en soluciones de alta disponibilidad, que apoya su afirmación en el estudio que realizaron North Bridge Venture Partners, GigaOM Research y Stratus.
“Se mantiene el entusiasmo por la tecnologÃa de nube, superando barreras históricas como la seguridadâ€, subraya LeClair. “Sin embargo, lo que también se desprende de los resultados de este año es el aumento del ritmo de adopción. Más allá del nivel actual, las compañÃas siguen buscando proveedores que les permitan tener sus infraestructuras siempre online y que soporten sus aplicaciones de negocio más crÃticasâ€, reconoce el experto.
Las empresas deben analizar con cuidado qué aplicaciones ponen en la nube, luego considerar lo que supone gestionar este cambio, desde el punto de vista de la complejidad, coste, recursos y objetivos, mantiene LeClair. “Sabemos de primera mano que estas consideraciones no tienen una respuesta única y reescribir aplicaciones para la nube no será la solución en muchos casosâ€, explica.
La disponibilidad sigue siendo un problema para estas aplicaciones de misión crÃtica en la nube.
El valor de mover aplicaciones a la nube parece claro. Se mejora enormemente la agilidad y escalabilidad de las aplicaciones. En muchos casos, aprovechan al máximo la infraestructura cloud. Sin embargo, la disponibilidad sigue siendo una pesadilla, señala LeClair.
La nubes están diseñadas para escalar de forma flexible, indica LeClair. Los componentes individuales de la nube pueden fallar y no ser reemplazados. A menos que tu aplicación esté diseñada para evitar estos fallos en las cargas de trabajo, puedes tener serios problemas.
“Estamos viendo un montón de aplicaciones básicas que se mueven a la nube y nuevas aplicaciones que se construyen incluso en un entorno de nube, pero no vemos muchas aplicaciones de primer nivel que lo haganâ€, reconoce el experto.
La caÃda de una aplicación de misión crÃtica paraliza un negocio. Justo antes del DÃa de Acción de Gracias del año pasado, por ejemplo, United Airlines sufrió una falla en el Cloudsoftware que controla sus operaciones de tierra y causó un retraso de dos horas. Y el dÃa de Navidad, un mal funcionamiento de la infraestructura de nube de Amazon impidió a Netflix descargar contenidos de millones de usuarios, cuando estaban sentados esperando a ver sus programas y pelÃculas favoritos.
Según Aberdeen Group, el costo promedio estimado de una caÃda se sitúa en 138.888 dólares la hora.
“Sobre el 50 por ciento de los responsables de TI quiere tener menos de 30 minutos de caÃda de sus sistemas al añoâ€, señala LeClair. “Ahora no están consiguiendo ni acercarse a esoâ€, concluye.
Al final, hay aplicaciones que simplemente es mejor no migrar a la nube, para evitar riesgos. Pueden quedarse en entornos virtualizados o requerir hardware dedicado, por razones de rendimiento o funcionalidad. O quizás, la legislación exige bloquear ciertos entornos para que sean seguros.
Por ello, el experto concluye que las empresas deben evaluar, caso por caso, si es más apropiado que una aplicación se sitúe en un entorno fÃsico, un entorno virtualizado, una nube privada, una nube pública o una nube hÃbrida. En todos los casos, serán necesarias ciertas concesiones.
-Â Thor Olaysrud, CIO
