Los consumidores en México incorporan nuevas formas de pagos a sus hábitos cotidianos, pero muchos negocios que prestan servicios todavía dependen del efectivo. Más que un problema de inclusión financiera o acceso a tecnología, se trata de una transformación en las expectativas de pago.
Según el estudio Cómo potenciar el futuro del comercio en México, Centroamérica y el Caribe de Mastercard, los pagos sin contacto representan el 83% en Centroamérica, el 73% en el Caribe y el 34% en México.
“Hoy el consumidor quiere pagar de inmediato, con el medio que le resulte más conveniente. Cuando eso no ocurre, el riesgo ya no es solo generar una mala experiencia, sino perder una venta que el negocio ya había logrado concretar”, destaca Javier Huerta, Country Manager de Flow en México, empresa de tecnología de pagos.
La transformación alcanza a actividades que durante años operaron principalmente con efectivo. Consultorios médicos, despachos, salones de belleza, talleres y prestadores de servicios independientes incorporan cada vez más opciones de pago para responder a una forma distinta de consumir.
En los negocios de servicios, el cobro ocurre al final de la experiencia y, por ello, también influye en la percepción del cliente. La posibilidad de pagar con el medio de preferencia deja de ser un elemento accesorio y comienza a integrarse a la calidad del servicio.
Cómo evitar que el cobro frene la venta
Se trata de identificar las alternativas digitales que respondan mejor a la forma en que opera cada negocio. Para lograrlo, Flow plantea 4 cosas que las empresas deben revisar:
1. Conocer cómo prefieren pagar sus clientes. El monto promedio, la frecuencia de compra y el tipo de consumidor pueden definir si conviene aceptar tarjetas, transferencias, enlaces de pago o una combinación.
2. Comunicar los medios disponibles con anticipación. Informarles desde la cotización, reservación o confirmación de una cita evita que el cliente descubra las limitaciones al momento de pagar.
3. Contar con una alternativa de respaldo. Una falla de conexión, una terminal sin servicio o una transferencia que tarda en reflejarse no deben detener el cobro.
4. Revisar el proceso completo. No basta con recibir el pago, también es necesario identificar quién lo confirma, cómo se registra y cuánto tiempo requiere la conciliación.
La evolución a pagos digitales no solo modifica la manera en que los clientes pagan, también cambia las condiciones bajo las cuales los negocios compiten.
“Reducir la dependencia del efectivo, mejorar el registro de ingresos y simplificar la conciliación es especialmente relevante para negocios con márgenes estrechos o alta rotación de clientes, porque cualquier error, retraso o diferencia en el cobro puede afectar directamente su flujo de efectivo”, concluye Javier Huerta.
