El año pasado, con motivo del Día de Apreciación de la IA, se señaló la existencia de riesgos de ciberseguridad poco visibles asociados con la inteligencia artificial. Desde entonces, muchas de esas preocupaciones se han confirmado, incluyendo ataques altamente sofisticados impulsados por IA y una aceleración en la explotación de vulnerabilidades. Esto no implica una postura contraria a la IA; más bien, se reconoce su valor y utilidad. Sin embargo, la eficiencia y los avances tecnológicos que ha traído consigo no han llegado sin costos ni desafíos asociados.
Un agente de IA con un grado excesivo de autonomía y controles insuficientes puede generar vulnerabilidades significativas, puntos ciegos y riesgos que, en determinadas circunstancias, podrían superar sus beneficios. No obstante, cuando las organizaciones son conscientes de estos riesgos y los evalúan de manera realista, pueden implementar medidas que mitiguen las consecuencias de posibles fallos, como la eliminación de datos críticos por parte de un agente de IA.
Como parte de esta preparación, resulta fundamental incorporar capacidades de recuperación y resiliencia en la base de la infraestructura de TI mediante la Inmutabilidad Absoluta. Este enfoque garantiza que los datos de respaldo no puedan ser modificados por ninguna persona o entidad, incluido el administrador con mayores privilegios, un atacante o incluso un agente de IA.
Geoff Burke, Asesor Senior de Tecnología, Object First.
