La transformación digital de las empresas también está transformando los edificios donde desarrollan sus operaciones. Hoy, los sistemas de climatización, iluminación, administración energética y control de accesos pueden integrarse mediante plataformas digitales que permiten supervisar las instalaciones, automatizar procesos y optimizar el uso de los recursos, incluso de forma remota.
Esta convergencia ofrece oportunidades para mejorar la eficiencia y el control operativo, pero también obliga a revisar cómo se protegen los sistemas que intervienen en el funcionamiento físico de un inmueble. Una vulnerabilidad digital no necesariamente provoca una interrupción, aunque puede crear condiciones que comprometan la disponibilidad o el comportamiento de determinados equipos.
El panorama general de ciberseguridad muestra la dimensión del desafío. El informe Data Breach Investigations Report 2025 de Verizon analizó más de 22,000 incidentes de seguridad, incluidos 12,195 casos de filtraciones de datos confirmados. El informe también identificó un aumento de 34% en la explotación de vulnerabilidades como vía de acceso inicial y encontró que terceros estuvieron involucrados en 30% de las filtraciones analizadas.
Cabe mencionar que estos indicadores corresponden a incidentes de seguridad y filtraciones de distintos sectores, no específicamente a edificios inteligentes. Sin embargo, resultan relevantes para organizaciones que dependen de proveedores, plataformas externas y sistemas conectados.
Cuando el riesgo digital alcanza la operación física
Los sistemas de tecnología operativa (OT) permiten controlar y supervisar procesos físicos, mientras que las tecnologías de información (IT) se encargan de administrar datos, aplicaciones y redes corporativas. En los edificios inteligentes, ambos entornos convergen a través de soluciones de automatización de edificios que integran equipos, controles y plataformas digitales para optimizar su funcionamiento. Sin embargo, esta interconexión también requiere establecer medidas de seguridad, definir responsabilidades y contar con procedimientos de respuesta ante posibles incidentes.
Los sistemas HVAC son un ejemplo de esta convergencia. Sus controles pueden intercambiar datos con plataformas de administración y recibir instrucciones de forma remota. Si un acceso no autorizado o una alteración afecta su funcionamiento, las consecuencias potenciales pueden ir desde ajustes no deseados en las condiciones ambientales hasta mayores consumos o dificultades operativas, dependiendo de la instalación y de las medidas de protección existentes.
El impacto económico de los incidentes digitales también es significativo. De acuerdo con el informe Cost of a Data Breach 2025 de IBM para Latinoamérica, el costo total promedio de una filtración de datos en la región fue de USD 2.51 millones. El estudio señaló, además, que las organizaciones tardaron en promedio 316 días en identificar y contener una filtración.
Estas cifras se refieren a filtraciones de datos y no deben interpretarse como el costo promedio de un incidente en sistemas HVAC. Su relevancia para la conversación empresarial está en mostrar que la prevención, la detección y la respuesta ante incidentes requieren recursos y coordinación.
La ciberseguridad como parte de la administración empresarial
Para Enrique Tello, director general de Trane México, la protección de los sistemas conectados debe formar parte de una estrategia más amplia de continuidad operativa. “La ciberseguridad de los edificios ya no debe verse únicamente como una responsabilidad del área de TI. Cuando los sistemas digitales están vinculados con la infraestructura física, su protección también forma parte de la administración del riesgo y de la continuidad operativa de las empresas”.
Esto implica que los responsables de tecnología, seguridad de la información, mantenimiento y operaciones trabajen de manera coordinada. La evaluación de riesgos debe considerar qué dispositivos están conectados, cómo se administran los accesos remotos, qué dependencias existen con proveedores y qué procedimientos permitirían responder ante un incidente.
También resulta importante definir cómo mantener o recuperar los servicios del inmueble ante una interrupción digital. Las prioridades variarán según el uso del edificio: una oficina corporativa, un hotel, un centro de distribución o una instalación industrial pueden tener dependencias y consecuencias operativas distintas.
Digitalización, eficiencia y sustentabilidad
La seguridad de los sistemas conectados también forma parte de una visión de largo plazo sobre el desempeño de los inmuebles. La automatización de edificios permite monitorear equipos, administrar el consumo energético y mejorar la toma de decisiones, pero requiere una administración responsable de la infraestructura digital.
Para las empresas, el objetivo no es frenar la digitalización, sino incorporar la seguridad a las decisiones de inversión, operación y mantenimiento. A medida que los inmuebles dependen de más sistemas conectados, la protección de su infraestructura física y digital debe formar parte de la administración integral del riesgo empresarial.
