Hace unos dÃas tuve que hacer el pago de tenencia de un auto. Me sorprendió encontrar que lo podÃa hacer por Internet. Asà que me di a la tarea de capturar los datos, subir la documentación, pero al final… algo fallaba. Pensé que el error era mÃo, asà que volvà a la captura por segunda vez, pero… el error regresaba y me impedÃa concluir el trámite. Asà que le pedà a un amigo mÃo experto en trámites que hiciera éste; él capturó la información y le apareció el mismo error. No podÃa concluir el tramite en lÃnea. “Imposible”, me dije.
Asà que acudà a la agencia de autos, donde amablemente se ofrecieron a hacer el trámite a través de un gestor, a cambio de un pago. El gestor electrónico tuvo listo el trámite en menos de quince minutos. El sabÃa todos los trucos, no se habÃa equivocado como dos ciudadanos normales y pudo concluir el trámite.
SuponÃamos que la tecnologÃa terminarÃa con la corrupción. Hoy puedo decir con tristeza que la tecnologÃa facilita y aumenta la corrupción.
Los trámites que hacÃamos en persona ahora son en lÃnea: pagos de impuestos, multas, obtener identificación fiscal, obtener citas para trámites y servicios, quejas, licencias, etc. En muchos trámites es posible que nuestro “conocimiento tecnológico†sea tan limitado que no podamos concluir el trámite y tengamos que buscar un “intermediario†al cual pagarle un sobre precio para obtener el servicio, esto es lo que llamo: corrupción digital.
En muchos estudios internacionales reportan que México es uno de los paÃses con gran avance de e-gobierno, basan sus mediciones en el número de tramites y servicios digitalizados. El problema es que esta “digitalización†es ficticia, porque aparecen en directorios en lÃnea que muestran los requisitos y horarios para completarlos, pero no es posible empezar o concluir el trámite en lÃnea sin necesidad de acudir a las oficinas. Muchos de estos trámites requiere un “intermediario†que permita la corrupción digital.
Las leyes que regulan las transacciones en lÃnea facilitan y promueven la corrupción digital. Al tener grandes lagunas legales, vacÃos de interpretación, pero sobre todo falta de actualización –muchas de estas leyes tienen diez o más años de antigüedad– cuando la tecnologÃa avanza a gran velocidad, esto hace que se dupliquen los problemas y las ausencias permitiendo el aumento de la corrupción digital.
¿Hay alguna manera de reducir la corrupción digital? Sin duda, un paso trascendental es reducir la corrupción en su conjunto; esto requiere leyes estrictas y un estado de derecho que castigue con cárcel o medidas administrativas (como la inhabilitación) para impedir que aumente la corrupción.
En el ámbito tecnológico una de las tecnologÃas más eficaces ha sido el uso de blockchain. Esta tecnologÃa descentralizada suele ser muy útil para facilitar los tramites gubernamentales, pagos en lÃnea, garantizar el anonimato y la privacidad de los datos personales de los ciudadanos. Sin embargo, se ha desestimado su utilidad porque se le ha asociado sólo como la tecnologÃa de las criptomonedas, restándole importancia a muchas de sus caracterÃsticas más importantes.
En suma, para reducir la corrupción digital necesitamos actualizar leyes que regulen las transacciones gubernamentales, forzar a los gobiernos para que utilicen tecnologÃas como blockchain para eliminar a los “intermediarios digitales†y exigir mediciones internacionales sobre e-gobierno más rigurosas y menos manipulables que demuestren los avances y retrocesos en este campo.
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El autor de la columna “Tecnogobâ€, Rodrigo Sandoval Almazán, es Profesor de Tiempo Completo SNI Nivel 2 de la Universidad Autónoma del Estado de México. Lo puede contactar en tecnogob@pm.me y en la cuenta de Twitter @horus72.
