Durante la inauguración del Centro Público de Formación en Inteligencia Artificial, presentado por el gobierno federal como “el más grande de América Latinaâ€, cientos de jóvenes compartieron en redes sociales su aceptación al programa, utilizando etiquetas como #LabMexIA, #MéxicoPaÃsDeInnovación y #EstudioIAGratis. “Mientras las autoridades celebraban el avance tecnológico, organizaciones delictivas ya rastreaban estas publicaciones. Para el crimen organizado, un estudiante con conocimientos en inteligencia artificial no representa simplemente talento académico: es un recurso estratégico de alto valor, dijo VÃctor Ruiz, fundador de SILIKN.
El reclutamiento digital se ha consolidado como la principal vÃa de captación de menores y jóvenes por parte del narcotráfico. De acuerdo con el Mecanismo Estratégico de la SecretarÃa de Gobernación, actualizado en 2024, el 27% de los enganches ocurre exclusivamente a través de plataformas digitales como TikTok, Instagram, WhatsApp, Discord, Twitch y videojuegos populares como Free Fire, Fortnite, Call of Duty y Roblox. Las ofertas suelen incluir recompensas virtuales, depósitos en tiendas de conveniencia o empleos supuestamente legÃtimos con salarios de entre 15 mil y 50 mil pesos mensuales. Una vez dentro, los jóvenes pueden ser presionados para realizar vigilancia territorial, narcomenudeo, extorsión telefónica, secuestros virtuales e incluso actividades criminales de alto impacto, como trata de personas y tráfico de órganos.
Siete de cada diez menores reclutados provienen de entornos familiares con violencia, y son manipulados mediante promesas de dinero rápido, pertenencia a un grupo y amenazas cuando intentan abandonar las células. Este patrón de vulnerabilidad se refleja de manera crÃtica en el nuevo programa gubernamental, que concentra a 10 mil jóvenes mayoritariamente de escuelas públicas y con limitaciones económicas. Para muchos, el acceso a esta formación representa una oportunidad de movilidad social y mejores ingresos; sin embargo, esta necesidad los hace especialmente susceptibles a ofertas de reclutamiento disfrazadas de empleos legÃtimos en desarrollo de software o ciberseguridad desde casa.
Seis de las diez sedes iniciales del centro se ubican en zonas catalogadas por autoridades federales como de riesgo alto o muy alto de captación digital: Tláhuac en Ciudad de México, Tijuana en Baja California, Cuernavaca en Morelos, Puebla, Morelia en Michoacán y Ciudad Victoria/Tampico en Tamaulipas. En estos territorios, los cárteles ya operan con sofisticación tecnológica: utilizan bots en videojuegos para identificar jugadores de colonias controladas, publican ofertas de empleo falsas en redes sociales y aprovechan videos donde adolescentes se autopostulan a células delictivas por motivos económicos.
De acuerdo con VÃctor Ruiz, los cárteles mexicanos han desarrollado estructuras especializadas en tecnologÃa. Según reportes filtrados entre 2022 y 2025, organizaciones como el CJNG y el de Sinaloa han contratado jóvenes programadores con salarios de hasta 80 mil pesos mensuales para tareas de alto impacto: reconocimiento facial mediante cámaras urbanas, generación de deepfakes para extorsión, bots de reclutamiento masivo, minerÃa de datos, operación de drones armados guiados por IA y sistemas de comunicación cifrada. Son exactamente las mismas áreas de conocimiento que el Centro Público de IA busca enseñar, lo que convierte a sus alumnos en objetivos estratégicos para el crimen organizado.
Aunque la base de datos oficial del programa se gestiona a través de Llave MX y bajo custodia institucional, la convocatoria es pública y muchos estudiantes han compartido en redes sociales su aceptación con nombre, plantel, municipio e imágenes. La identificación de perfiles no requiere acceso a sistemas gubernamentales y el riesgo se agrava por antecedentes de filtraciones y ciberataques a la SecretarÃa de Educación Pública durante 2025, que fueron negados públicamente pese a la evidencia: vulneración de plataformas educativas en abril, filtración de 75 mil beneficiarios de becas en CDMX entre mayo y junio, bases de datos comprometidas en cuatro entidades en octubre y ausencia de pronunciamiento oficial en noviembre.
Fuentes internas reconocen que no existe un protocolo especÃfico para proteger datos ni prevenir el reclutamiento digital, y que no hay convenios con plataformas tecnológicas para detectar cuentas asociadas a grupos criminales.
“Mientras el gobierno presenta el Centro de IA como un sÃmbolo de “soberanÃa tecnológicaâ€, la ausencia de medidas de protección coloca a los estudiantes en una situación crÃtica: su información es pública, localizable y sus necesidades económicas los hacen susceptibles a la captación criminal. Si en los próximos meses algún alumno termina colaborando con el CJNG o el Cártel de Sinaloa, no serÃa una sorpresa: los datos han permanecido accesibles y desprotegidos desde su publicación, favoreciendo a quienes ya no solo dominan el territorio fÃsico, sino también el espacio digital, donde se disputa la nueva generación de talento tecnológico”, concluyó VÃctor Ruiz.
