En 1965, Gordon Moore, cofundador de Intel, elaboró una teorÃa sobre el futuro de la tecnologÃa: cada dos años se duplicarÃa el número de transistores en un procesador que, a su vez, dividirÃa por dos el volumen fÃsico del chip. Dicha teorÃa se ve claramente reflejada hoy en dÃa. La empresa cumplió con la teorÃa a rajatabla durante todo este tiempo, sin embargo, en los últimos años, la creación de chips cada vez más pequeños complicaba su adopción al elevar el precio de las soluciones.
Incluso, Bill Holt, vicepresidente ejecutivo de la empresa, expresó que Intel no podÃa seguir con la visión de Moore, al menos temporalmente.
La compañÃa supera el bache
Intel encontró una barrera en la transición al proceso de fabricación de los 14 nanómetros y retrasó la producción habitual a dos años y medio en lugar de dos. Pero tal declaración fue sólo un lapsus, ya que la compañÃa retomó su camino acorde con los avances de la economÃa y construcción de chips. Se espera que en el 2017 consiga escalar los chips a 10 y 7 nanómetros y presentará a Cannonlake, el primer chip de este tipo.
Holt piensa que las capacidades de fabricación de su empresa todavÃa tienen ventaja sobre la competencia. Aun asÃ, lo que representa una verdadera preocupación es la continuación de la Ley de Moore, que se ha vuelto cada vez más insostenible. Incluso el propio Gordon constata que este crecimiento es inviable a causa de los costos cada vez más crecientes (un incremento de 270 mil millones de dólares de 2011 a 2015) sin contar con los gastos de herramientas, obleas y mano de obra.
Además, la tecnologÃa de fabricación de chips también está trabajando para mantenerse conforme a las expectativas de Moore, mediante el desarrollo de componentes basados en el nitruro de galio, más rápido y eficiente que el silicio, y nanocables para la producción de procesadores más pequeños.Â
