El sector de la salud, como muchas otras industrias, ha hecho una apuesta firme por el Internet de las Cosas (IoT). Pero sin demeritar los beneficios que ofrece, debe tenerse muy en cuenta la seguridad, tal y como señala Check Point.
En un reciente informe, la empresa advierte que los ciberataques están creciendo en sistemas de salud de todo el mundo, “y no sólo en términos de ransomware –cabe recordar que el año pasado un hospital de Los Ãngeles se vio obligado a pagar 17,000 dólares–, sino también lo hacemos de objetos conectados que compilan, transmiten y almacenan información valiosa para los ciberdelincuentesâ€. Éstos, además, no incluyen medidas de seguridad avanzada de fábrica y la mayorÃa están completamente expuestos.
Grado de vulnerabilidad del IoT en este sector
El IoT permite a los profesionales ofrecer un tratamiento personalizado para cada paciente de forma rápida y remota y se han desmarcado como una tecnologÃa muy potente a la hora de poder salvar vidas.
Pero, ¿qué tan vulnerable es el Internet de las Cosas en este sector? Según Check Point, para evaluarlo se requieren distinguir diferentes tipos de objetos o “cosasâ€, como un marcapasos o una bomba de insulina que podrÃan servir para chantajear al paciente mediante la amenaza de dejar de hacerlos funcionar. “Las posibilidades de que los atacantes puedan poner en peligro la vida de las personas obteniendo el control de estos aparatos es realmente preocupanteâ€.
Por ello, la compañÃa ha publicado una serie de medidas preventivas para que los hospitales reduzcan los riesgos como, por ejemplo, incluir un modelo de privacidad desde el diseño adaptado a las nuevas normativas europeas o ser parte integrante del diseño de los dispositivos sanitarios. Asimismo, los centros deberÃan asegurarse de afianzar sus sistemas de endpoint con soluciones como la segmentación de red.
“El Internet de las Cosas puede revolucionar la industria médica, pero también puede ser una invitación abierta a los ciberdelincuentes que quieran chantajear a hospitales y pacientes, robar datos y causar daño realâ€, sostiene el informe.Â
