La relocalización de operaciones hacia México no es solo una tendencia económica: es un parteaguas que podrÃa definir el papel del paÃs en la economÃa global durante las próximas décadas. Con un contexto internacional que favorece la cercanÃa geográfica y la resiliencia logÃstica, el nearshoring ha colocado a México como destino clave de inversión. Sin embargo, hay una disyuntiva crÃtica que no se puede pasar por alto: ¿estamos construyendo capacidades para generar propiedad intelectual o simplemente convirtiéndonos en un ensamblador digital más?
La respuesta a esta pregunta no es menor. Según el OECD Economic Surveys: Mexico 2024, aunque México ha comenzado a capitalizar las oportunidades del nearshoring, su capacidad para capturar plenamente los beneficios depende de avanzar en conectividad digital, infraestructura logÃstica, digitalización y productividad. De lo contrario, el paÃs podrÃa limitarse a ser solo una pieza operativa dentro de las cadenas globales de suministro, sin influencia en la innovación ni en la generación de conocimiento estratégico.
El riesgo de la ‘comoditización digital’ no es teórico. Según el reporte “The resurgence of manufacturingâ€Â de Capgemini, los lÃderes tecnológicos deben evitar que sus operaciones internacionales se reduzcan a tareas técnicas sin participación en decisiones estratégicas o creación de valor. Esta advertencia se vuelve aún más relevante cuando se observa que el 74% de las grandes empresas planea aumentar su inversión en ingenierÃa e I+D durante 2025.
México, en contraste, enfrenta desafÃos estructurales para alcanzar ese nivel de sofisticación. El Ãndice Global de Innovación 2024 ubica al paÃs en la posición 56 de 133 economÃas, y la UNESCO advierte que existen grandes obstáculos para lograr el desarrollo ético y estratégico de tecnologÃas como la inteligencia artificial.
AsÃ, Capgemini ha identificado una oportunidad donde otros ven una barrera. Consciente de que México genera más de 200,000 egresados al año en disciplinas STEM (ciencias, tecnologÃa, ingenierÃas y matemáticas), más que Alemania, Japón y Francia, ha enfocado su estrategia en vincular ese talento con oportunidades reales de innovación. A través de su (GDC), único centro global de la compañÃa en América, mantiene convenios con universidades de Aguascalientes y Jalisco para ofrecer cursos y certificaciones gratuitas en tecnologÃas como inteligencia artificial, machine learning, digital twins y 5G.
Esta inversión en talento no solo beneficia a la compañÃa, sino también fortalece el ecosistema digital de México y refuerza su competitividad global. El GDC funciona como un nodo que conecta a jóvenes mexicanos con proyectos internacionales, clientes en Europa y Norteamérica, y equipos multiculturales en un entorno que promueve la inclusión, el aprendizaje continuo y la movilidad profesional.
Actualmente, este centro global emplea a 1,900 personas de más de ocho nacionalidades distintas y forma parte de una red internacional que incluye paÃses como India, Polonia, Marruecos y Egipto. En él se impulsa un modelo de trabajo hÃbrido que prioriza el equilibrio entre la vida personal y profesional, con hasta un 70% de flexibilidad remota para la mayorÃa de los roles.
“El futuro digital de México no puede construirse solo con ensambladoras; necesita ideas, innovación y talento que florezcan desde lo local. En este momento de redefinición industrial, el paÃs tiene una decisión que tomar: continuar como actor periférico en la economÃa del conocimiento o convertirse en protagonista mediante la generación de propiedad intelectual, el impulso al talento y la creación de soluciones propiasâ€, comentó Adriana Torres Nava, vicepresidenta y lÃder del GDC de Capgemini en México.
AsÃ, la apuesta de Capgemini responde a los nuevos modelos de producción global. Por ejemplo, en su estudio ‘Navigating uncertainty with confidence’, el 64% de los lÃderes empresariales considera que el friendshoring representará una parte significativa de su cadena de abastecimiento y producción en los próximos años.
Finalmente, Torres Nava afirma que, si México quiere ser más que una plataforma de ensamblaje, necesita multiplicar iniciativas como esta ya que el verdadero valor del nearshoring no está en la ubicación, sino en la capacidad de transformar talento en conocimiento, y conocimiento en impacto.
