Un consumidor que paga con tarjeta en una compra puede optar por efectivo o transferencia en la siguiente. Para los comercios, la pregunta ya no es sólo cuál es el medio de pago más utilizado, sino también cuándo cambia esa elección y qué factores terminan influyendo en ella.
“La costumbre, la confianza, el control del gasto, la rapidez y el tipo de compra pueden llevar a una persona a elegir efectivo, tarjeta o transferencia. Más que tratar estas preferencias como hábitos fijos, para las empresas el reto está en identificar cómo cambian según cada operación, producto, servicio o canal de venta”, explica Javier Huerta, Country Manager de Flow en México, paytech especializada en soluciones de cobro digital, este entorno obliga a revisar la infraestructura de pagos.
Una encuesta realizada por Visa entre adultos de México en 2025 muestra cómo conviven distintas preferencias de pago. El 52% señaló al efectivo por su amplia aceptación y el mismo porcentaje lo relacionó con una mayor protección frente al fraude. Las tarjetas físicas, en cambio, son el método que más recomendarían para las compras diarias por su conveniencia y facilidad de uso.
En palabras de Huerta “un consumidor puede elegir un medio de pago por razones muy distintas, además, estas cambian según lo que está comprando. Identificar qué valoran sus clientes en cada operación permite diseñar una experiencia de cobro que responda mejor a sus hábitos y necesidades”.
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No basta con saber cómo pagan
Conocer cuál es el medio de pago más utilizado no necesariamente explica por qué un cliente lo elige. Para entender esas variaciones, Flow señala que los comercios pueden observar qué ocurre en distintos productos, servicios, canales y momentos de compra.
Entre los aspectos que la paytech recomienda revisar están:
- Identificar patrones: observar qué medios predominan según el tipo de producto, servicio o canal de venta.
- Comparar momentos de compra: detectar si una misma persona cambia de método según la operación.
- Comunicar las opciones: informar con anticipación qué formas de pago están disponibles.
- Analizar el comportamiento: revisar cuándo aparecen cambios en las preferencias o posibles fricciones durante el cobro.
“La clave está en no mirar únicamente qué método concentra más operaciones, sino en detectar bajo qué circunstancias cambia la forma de pagar. La elección del medio de pago forma parte de la experiencia de compra y puede variar de una operación a otra”, concluye el directivo.
