Como parte del DÃa Internacional de Protección de Datos personales, que se conmemora este 28 de enero, el INAI organizó el evento “La protección de datos personales como eje para relanzar una Estrategia Nacional de Ciberseguridadâ€, con el objetivo de impulsar una Estrategia Nacional de Ciberseguridad para generar mayor conocimiento de lo que conlleva proteger nuestra información personal y establecer entendimiento de la ciberseguridad gracias a la colaboración de sectores privados, públicos y social.
En este marco, participó Roberto MartÃnez, Investigador de seguridad del equipo global de investigación y análisis de Kaspersky en Latinoamérica, con el tema “Protección de datos personales y ciberseguridad en la era digital†donde destacó datos importantes sobre la concepción de la tecnologÃa y la privacidad en la actualidad, asà como la evolución que podrÃa tener y los riesgos que implica.La tecnologÃa ha tenido un impacto importante en nuestras vidas y ha avanzado mucho en los últimos años.
A raÃz de la pandemia, hubo una aceleración de la digitalización que muchos no esperaban y que por consecuencia tuvo un impacto alto.
Entre las reflexiones vertidas en este evento, MartÃnez mencionó que no se puede hablar de tecnologÃa sin hablar de información y de datos. Las nuevas generaciones crecieron con la tecnologÃa, por ello, está normalizado el uso de redes sociales, streaming, etc. Asimismo, se normaliza el compartir información casi de forma inadvertida.
La evolución que ha tenido el Internet de las Cosas (IoT), agregó, también ha sido veloz: focos, cámaras, ventiladores, etc. pueden responder a nuestra voz generalmente vinculadas a nuestros dispositivos personales. El uso de estas tecnologÃa no sólo se refleja en algo benéfico dentro del hogar, sino en el aprovechamiento de información por parte de empresas, y negocios pequeños que ahora tiene la posibilidad de entrar a un mercado más grande con sus servicios y productos.
Según un estudio de Kaspersky, para finales de 2020 habrá alrededor de 20 mil 400 millones de dispositivos conectados en todo el mundo.
Es por ello que MartÃnez señaló que la información debe tener un uso ético y se deben desarrollar tecnologÃas que cuiden la integridad de ésta. Además, se deben incorporar legislaciones que protejan de datos personales, ya que en ocasiones no se sabe cómo se trata o distribuye la información.
“En redes sociales hay gente que comparte datos tan sensibles como su pasaporte, licencias de conducir, etc., esto se relaciona justamente a la tendencia generacional de compartir información sin contemplar los riesgos adyacentes”. El especialista puso como ejemplo el caso de México, donde la mayorÃa de la gente no da importancia a la falta de privacidad siempre y cuando se obtenga un beneficio. En contraste, “un 25% de los mexicanos no tendrÃa problema si el gobierno tuviera que rastrear sus redes alegando cuestiones de seguridad. En este sentido, 81% aceptarÃa exponer sus perfiles en las redes sociales únicamente para poder encontrar amigos de antaño”.
Agregó que se debe comprender que la información se convirtió en un activo o producto valioso que puede ser comercializado y utilizado de manera maliciosa. Es sabido que incluso datos del sector gubernamental y bancario se comercializan en foros.
A raÃz de la pandemia, muchos cibercriminales aprovecharon para explotar el miedo de las personas y la falta de información. Hubo un crecimiento de ataque tanto en usuarios como entre empresas. “En el caso de las empresas, la fuga de información se acentuó y este 2021 seguramente aumentará. Todas las compañÃas deben de asumir que pueden ser atacadas y no solo para obtener sus datos, sino los de sus clientes y proveedores”, dijo MartÃnez.
¿Qué es lo que viene?
Para el especialista de Kaspersky, los desarrolladores de tecnologÃa y fabricantes de productos deben darse cuenta de que las personas tienen derecho a la privacidad y que hay momentos en los que esa lÃnea se rompe y se usan datos de forma poco ética. “Debemos comprender que todos somos corresponsables, no sólo las compañÃas, ya que nosotros como usuarios compartimos fotografÃas, experiencias, ubicación y, aunque no lo percibimos, compartimos también metadatos generando un riesgo de privacidad”.
Urgió la necesidad de ser conscientes de lo que compartimos: la dirección de correo, teléfono o una selfie con nuestro ID tiene valor en el mercado. “Comprendamos que todos, sin excepción, somos susceptibles, no necesitamos tener una alto perfil, porque toda información es comercializable”.
Roberto MartÃnez destacó el hecho de que todos tenemos hoy una vida digital, por lo que se requiere tener buenas prácticas de ciber higiene para no correr riesgos innecesarios y esto debe ser parte de la cultura nacional y global, con una participación conjunta de gobierno, por medio de polÃtica públicas; de escuelas, para generar programas que instruyan a los menores en el uso y riesgo de las tecnologÃas y también de cambio de conciencia por parte de los usuarios, concluyó.Â
