El consumidor mexicano llega al segundo semestre con una doble señal que puede cambiar la forma en que decide sus compras. El Indicador de Confianza del Consumidor (ICC), elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) se ubicó en 43.8 puntos en junio. Aunque avanzó 0.4 puntos frente a mayo, permaneció 1.8 puntos por debajo del nivel registrado un año antes.
En tanto, la percepción sobre la situación económica del país dentro de 12 meses cayó 4.4 puntos a tasa anual, y la expectativa sobre la economía futura del hogar disminuyó 1.5 puntos.
“El consumidor entra al periodo con mayor cautela sobre lo que viene. Eso puede llevarlo a comparar más, aplazar algunos gastos y revisar con mayor cuidado cuánto margen tiene antes de realizar una compra”, explica Javier Huerta, Country Manager de Flow en México, empresa de tecnología de pagos.
El consumidor, las señales y la economía
La confianza del consumidor no solo refleja cómo perciben los hogares su situación actual, también habla de qué tan seguros se sienten para comprometer una parte de sus ingresos durante los próximos meses.
Cuando aumenta la incertidumbre económica, el producto y el precio dejan de ser los únicos criterios de compra. Según Flow, también influyen estos factores:
- El costo de equivocarse. Una compra difícil de devolver o cambiar se percibe como un riesgo mayor.
- La certeza sobre el monto final. Envíos, comisiones, intereses o cargos revelados al final pueden romper la confianza y detener la operación.
- La claridad en el último paso. Condiciones poco claras o errores durante el pago pueden detener una compra.
- La seguridad de recibir lo prometido. La disponibilidad, el tiempo de entrega y el cumplimiento de las condiciones importan más cuando el consumidor siente que no puede arriesgar su dinero.
Para las empresas de consumo y retail, entender estas señales cobra especial relevancia en los meses de mayor gasto, cuando coinciden el regreso a clases, el Buen Fin y las compras de fin de año.
En este periodo, atraer la atención no es suficiente, “el reto será darle al consumidor razones suficientes para completar la compra. Una empresa puede tener una oferta atractiva y perder la venta si el proceso genera costos inesperados, condiciones poco claras o poca flexibilidad”, finaliza Huerta.
