El fraude digital está migrando al “minuto cero”, entendido como el primer momento de interacción entre una persona y una empresa, ya sea durante el registro, la apertura de cuenta, la solicitud de crédito o el acceso inicial a una plataforma, de acuerdo con la red global de prevención de fraude, Unico.
En esta etapa, los atacantes buscan infiltrarse antes de que exista una relación financiera consolidada, aprovechando procesos de onboarding diseñados para ser rápidos, pero no siempre preparados para detectar identidades sintéticas, deepfakes o patrones de fraude coordinado.
De acuerdo con Unico, el reto para las empresas ahora consiste en convertir la verificación de identidad en una capa activa de protección de ingresos. Aunque el KYC tradicional sigue siendo necesario para atender obligaciones regulatorias, su enfoque pasivo y aislado resulta insuficiente frente a defraudadores que operan desde el primer segundo de la relación digital.
El problema se ha acelerado con la sofisticación del fraude impulsado por inteligencia artificial. En México, el robo de identidad incrementó 84%, de acuerdo con datos de CONDUSEF, mientras que los intentos de fraude sofisticado con IA aumentaron 1000% en 2025, según datos de Unico. A nivel global, el White Paper The Identity-Credit Paradox, desarrollado por IDTech en colaboración con Unico advierte que las pérdidas por fraude en apertura de cuentas alcanzaron 7 mil millones de dólares en 2025; además, 1 de cada 5 intentos de fraude biométrico ya involucra deepfakes y 48.3% de los casos de fraude en América Latina involucra identidades sintéticas.
Bajo este contexto, el “minuto cero” se ha convertido en uno de los puntos más críticos para las empresas de servicios financieros, fintech, crédito digital, iGaming, e-commerce y plataformas de alto volumen transaccional. El fraude en nuevas cuentas puede comprometer hasta 20% de los ingresos brutos corporativos, al generar pérdidas por cuentas falsas, solicitudes maliciosas, contracargos, abuso promocional, incumplimiento crediticio o infiltración de cuentas fantasma.
“Los defraudadores intentan entrar desde el primer segundo de la relación digital, donde muchas empresas todavía dependen de validaciones fragmentadas o procesos pensados solo para cumplir. La prevención tiene que moverse al origen del riesgo: el onboarding”, explicó Fernando Paulín, CEO de Unico México.
Frente a este escenario, Unico permite a las empresas implementar una solución autónoma e integral de verificación de identidad, con la flexibilidad de conectarse de forma silenciosa a cualquier flujo existente para inyectar inteligencia, clasificación de riesgo y memoria de red sin rediseñar por completo la experiencia del usuario.
Su motor combina biometría facial, prueba de vida, análisis de documentos, señales de dispositivo, análisis de riesgo e inteligencia de red para determinar, en segundos, si una persona es real, si corresponde a la identidad que declara y si existen señales asociadas a fraude.
La clasificación de riesgo agrega una capa crítica al proceso: permite pasar de una verificación binaria, de aprobar o rechazar, a una lectura más precisa del riesgo. De acuerdo con información de Unico, su clasificación de riesgo de fraude alcanza más de 95% de precisión y permite generar un diagnóstico en 3 segundos para habilitar decisiones 100% automatizadas, una capacidad que ya se aplica en 70% de sus clientes. Esto permite que las empresas automaticen aprobaciones, revisiones o rechazos con mayor certeza.
Uno de los mayores dilemas para las empresas es protegerse del fraude sin afectar la conversión. En casos de crédito digital en México, Unico ha documentado que la validación de identidad en menos de tres segundos permitió prevenir cerca de 13,000 intentos de fraude en seis meses, equivalentes a casi 75 millones de pesos, considerando un crédito promedio de 5,000 pesos. Este tipo de resultados muestra cómo la prevención en el onboarding no solo fortalece la seguridad, sino que protege directamente los ingresos y la calidad de la cartera.
“Cuando la verificación ocurre en segundos y la clasificación de riesgo opera de forma silenciosa, las empresas pueden proteger sus ingresos sin castigar a los usuarios legítimos”, agregó Paulín.
El White Paper The Identity-Credit Paradox plantea que el mercado está transitando de modelos aislados de verificación hacía inteligencia de identidad basada en red. Por ello, blindar el “minuto cero” se ha convertido en una prioridad estratégica.
