La brecha de capacidades en ciberseguridad ha alcanzado un punto crítico en la región, donde el 65% de las organizaciones carece del personal técnico necesario para enfrentar ataques digitales complejos según datos del World Economic Forum para 2025.
En México, esta situación es particularmente aguda, ya que el 90% de las empresas reconoce deficiencias significativas en las habilidades de sus equipos de seguridad. Este fenómeno ocurre en un ecosistema donde la formación de los especialistas no sigue los cauces académicos convencionales; se estima que el 70% de los profesionales de ciberseguridad en América Latina se ha formado de manera autodidacta o fuera de la educación formal.
Además, casi la mitad de estos expertos mantiene un perfil híbrido, combinando sus roles corporativos con la investigación independiente y la participación en programas de recompensas por hallazgo de vulnerabilidades, conocidos como bug bounty.
Transferencia tecnológica y conocimiento técnico
Ante la naturaleza transfronteriza de los riesgos digitales, la integración de los mercados técnicos de América Latina con los centros de innovación en Estados Unidos se vuelve fundamental para la resiliencia regional.
La ciudad de Miami se ha consolidado como un punto de encuentro natural que facilita el intercambio de inteligencia sobre amenazas y el desarrollo de perfiles técnicos de alto nivel. Este flujo de conocimiento es vital para que el talento especializado, especialmente el de mercados dinámicos como el mexicano, logre una conexión directa con estándares globales de investigación.
Sobre esta necesidad de vinculación, Leo Pigñer, CEO de Ekoparty, señala que en la región gran parte del talento muchas veces está desconectado de las oportunidades globales, por lo que resulta necesario cerrar esa brecha y conectar a los investigadores locales con los equipos de seguridad internacionales.
