La electromovilidad representa una corriente imparable. Cada vez más paÃses impulsan polÃticas públicas que aceleren su adopción y permitan atender los desafÃos que acompañan esta transición.
Uno de los mayores retos en el desarrollo de la movilidad eléctrica es la gestión de las baterÃas de litio al final de su vida útil. Aunque existen avances, las soluciones de reutilización y reciclaje aún son limitadas en la región y las alternativas de segundo uso se encuentran en etapas tempranas de desarrollo.
En el whitepaper “Gestión de baterÃas de vehÃculos eléctricos en América Latinaâ€, VEMO y REMSA (Recicla Electrónicos México) explican que el litio es un mineral fundamental para la transición energética. Por ello, resulta esencial maximizar su aprovechamiento a lo largo de todo el ciclo de vida de las baterÃas mediante distintas estrategias:
Segunda vida: Las baterÃas que aún conservan capacidad pueden destinarse a sistemas de almacenamiento estacionario de energÃa, aprovechando su vida útil remanente para apoyar la operación de cargadores eléctricos o integrar fuentes renovables.
Reciclaje: Aquellas baterÃas que ya no tienen capacidad funcional deben ser desmontadas y procesadas adecuadamente, recuperando materiales valiosos como litio, cobalto o nÃquel para reincorporarlos a la cadena de suministro.
Disposición final: Los materiales que no pueden ser recuperados deben recibir un manejo controlado y ambientalmente seguro.
Panorama y gestión residual
En México, las baterÃas de litio están clasificadas como residuos de manejo especial en la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (2003) y la NOM-161-SEMARNAT-2011. Esta última permite la elaboración de planes de manejo voluntarios, aunque no contempla sanciones directas por incumplimiento.
En 2022 el gobierno lanzó un Programa Nacional para la Prevención y Gestión de Residuos Especiales que reconoce a las ULIBs (baterÃas de litio usadas) como un desafÃo emergente. Por su parte, la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica (ENME) establece como meta alcanzar el 10% de ventas de vehÃculos eléctricos para 2030 y una electrificación total al 2050, junto con el desarrollo de un marco normativo robusto para el reciclaje y reúso de baterÃas.
Según lo publicado por la Agencia Internacional de EnergÃa (IEA) en el Global EV Outlook 2023, la demanda de baterÃas de litio para vehÃculos eléctricos alcanzó casi 800 GWh, mientras que la capacidad global de reciclaje de baterÃas alcanzó solo 300 GWh (de los cuales el 80% está ubicado en China, y el resto distribuido entre Estados Unidos y Europa). Y si bien estos 800 GWh estarán disponibles para segunda vida o reciclaje gradualmente de aquà a unos años, los números muestran que cuando sea necesario darles un destino a estas baterÃas no habrá capacidad suficiente a nivel global para procesarlas.
De acuerdo con VEMO y REMSA, la falta de capacidad local podrÃa forzar el envÃo de baterÃas a paÃses donde existan instalaciones de reciclaje subutilizadas, incurriendo en altos costos logÃsticos, complejidad operativa y un mayor impacto en la huella de carbono debido al transporte. En consecuencia, se afectarÃa negativamente la huella de carbono total de los vehÃculos eléctricos, ya que en su análisis de ciclo de vida se incluyen también las etapas de transporte y reciclaje.
De acuerdo con VEMO, el aprovechamiento de baterÃa de vehÃculos eléctricos en sistemas de almacenamiento de energÃa es una estrategia clave para avanzar hacia una economÃa más sostenible y eficiente en el uso de los recursos. Para ello, explican, se requiere un enfoque colaborativo entre industria, gobiernos y la sociedad civil para desarrollar polÃticas, normativas y tecnologÃas que faciliten su adopción a gran escala.
